26 de diciembre 2011 - 00:00

Efecto tasas: se esfuma el boom de los préstamos

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
Lo venían advirtiendo los bancos y se cumplió: si los depósitos no mantenían una firme tasa de aumento, el impacto se sentiría en el financiamiento. Y sucedió en forma lineal: el crédito continúa aumentando, pero lo hace a un ritmo mucho menor. Al 16 de diciembre (último dato oficial del BCRA), la suba llegaba al 2,5% en términos mensuales, cuando hace un par de meses ese incremento llegaba al 5,5%.

Esta desaceleración (que no llega a ser un parate y mucho menos una caída) responde mucho más a un problema de oferta que de demanda. Esto significa que no bajó la propensión del público o de las empresas a endeudarse, sino que más bien fueron los bancos los que decidieron sacar el pie del acelerador.

El proceso de dolarización que se vivió en los últimos meses fue el desencadenante de esta situación. La compra de divisas les restó a las entidades depósitos en pesos, que prácticamente se habían estancado en septiembre y octubre, es decir la etapa previa a las elecciones. Pero en ese mismo período, el crédito continuaba expandiéndose a razón de $ 10.000 millones por mes. En aquel momento, desde los bancos advertían que la situación resultaba insostenible, ya que se achicaba rápidamente el margen de liquidez.

Aumento

La consecuencia fue un abrupto aumento de las tasas de interés, que superó incluso las estimaciones previas del mercado. La Badlar (tasa de plazo fijo mayorista) pasó del 12% al 22%, aunque ahora se estacionó en niveles del 19%.

El incremento para la captación de fondos se reflejó en forma inmediata en el costo de otorgamiento de crédito, que tuvo un salto de por lo menos cinco puntos en todas las líneas y en algunos casos llegó hasta 10 puntos porcentuales. Adicionalmente, algunas entidades optaron por restringir algunas líneas, especialmente las destinadas a empresas.

Ahora, el aumento del crédito se ubica en poco más de $ 5.000 millones, o sea casi la mitad de lo que venía creciendo hace apenas un par de meses. La presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, se reunió con los principales banqueros hace un par de semanas para pedirles que no corten el crédito a las pyme y que retrotraigan el aumento de tasas. Sin embargo, hasta ahora ello sucedió con cuentagotas, debido a que las tasas pasivas (es decir las que se aplican a los depósitos) se mantienen en valores elevados.

Los adelantos en cuenta corriente, por ejemplo, aumentaron sólo el 2,7% en el último mes, cuando venían haciéndolo a casi el 10%. Peor todavía les fue a las líneas de descuentos de cheques, que sólo aumentan ahora a un ritmo del 0,5%. Donde sorprende más el parate es en las líneas de préstamos personales, que aumentaron sólo el 1,6% en el mes, una desaceleración más que sugestiva. En este caso es en donde particularmente puede impactar más el aumento de las tasas, ya que encarece en forma muy marcada la cuota mensual que debe pagar el deudor.

Comportamiento

El verano será clave para determinar cómo seguirá el comportamiento del mercado financiero. Hasta ahora, los bancos no pudieron reducir la tasa de depósitos, ante el temor de que esos pesos vayan al dólar. Claro que los controles impuestos por la AFIP para acceder al mercado cambiario le agregaron una importante traba a aquellos que procuran dolarizarse.

La expectativa oficial es que los pesos que ahora se están utilizando para el pago del aguinaldo, vacaciones y bonus regrese al sistema financiero a más tardar a mediados de enero y eso ayude a bajar las tasas de interés, lo cual permitiría recuperar el círculo virtuoso: aumento de depósitos, reducción del costo del dinero y expansión crediticia.

Las comparaciones interanuales también empiezan a reflejar este menor dinamismo. El crédito venía creciendo a más del 52%, pero ahora lo hace al 49%, mientras los depósitos privados lo hacen al 28%.

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