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Efecto Tecnópolis: posterga reclamos la UIA hasta elección
la central fabril se hizo para evaluar los efectos que había tenido la megafiesta en Tecnópolis por el Día de la Industria, en el que De Mendiguren y Cristina de Kirchner habían sido los oradores.
Como se preveía, De Mendiguren salió airoso de su encuentro de ayer: Adrián Kaufmann Brea (Arcor), Juan Carlos Sacco (gráficos), Daniel Funes de Rioja (COPAL), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Federico Nicholson (Ledesma) y demás miembros del Ejecutivo aprobaron el contenido del discurso del dirigente, que había sido veladamente criticado por otros dirigentes empresariales.
Las líneas generales de su mensaje habían sido adelantadas por De Mendiguren el martes también al Ejecutivo de la UIA; se lo aprobó a pie juntillas y hasta hubo empresarios que sugirieron agregados que fueron recogidos por el presidente.
La pregunta de la hora fue por qué no se incluyeron en el mensaje los temas que desvelan (algunos desde hace ocho años) a los industriales, como la industria del juicio que florece por la falta de legislación sobre accidentes de trabajo, la inflación, la polémica por la tercerización (los sindicatos piden efectivizar a todos los empleados eventuales), el vínculo con Brasil, el peaje que cobra una empresa vinculada a Hugo Moyano por cada contenedor que sale del puerto de Buenos Aires con mercadería de exportación, etcétera.
Consenso
«No era el momento; habría sido una tontería, algo muy chico, plantear esos temas frente a un auditorio en el que se reunió a todo el gabinete, 19 gobernadores, miles de empresarios, sindicalistas, funcionarios... No correspondía», le dijo a este diario uno de los que participaron ayer de la reunión.
Hubo consenso, antes y después de Tecnópolis, de que habrá que aguardar hasta después del 23 de octubre para ver qué rumbo toma el Gobierno en su nuevo mandato. «Recién entonces tendrá sentido volver a la carga con esos reclamos», dijo De Mendiguren en diálogo con este diario.
El dirigente anticipó además que se ausentará del país al menos hasta el 23 del mes en curso, por motivos personales y para atender a una invitación que le hizo Eduardo Eurnekian: visitará Yerevan, la capital de Armenia, en la que el accionista principal de Aeropuertos Argentina 2000 opera la terminal aérea y está ampliándola.
Recién a su regreso volverá a sesionar el Grupo de los Seis (G-6), que agrupa a la UIA, ADEBA, la construcción, el comercio, la Bolsa y la Sociedad Rural. Hugo Biolcati, titular de la entidad ruralista, fue uno de los que cuestionaron en forma muy sutil a De Mendiguren, al decir que «el G-6 no tiene voceros». El hombre de la Mesa de Enlace parece haber quedado en soledad en la trinchera del enfrentamiento con el Gobierno: es un hecho que Jorge Brito, Adelmo Gabbi, Carlos de la Vega, Carlos Wagner y el propio De Mendiguren han morigerado sus críticas a las políticas oficiales.
Después hubo tiempo para felicitar a los miembros de la UNAJE (Unión Nacional de Jóvenes Empresarios), que son «las inferiores de la UIA», tal como la definió un dirigente. Sus directivos venían de reunirse con la ministra de Industria, Débora Giorgi, para pedirle que los incluya en el debate del Plan Estratégico Industrial. Aparentemente, la funcionaria va a darles el gusto: los lleva a China en misión industrial.


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