26 de julio 2013 - 00:00

Egipto: Ejército amenaza con represión implacable

El Cairo - Las Fuerzas Armadas egipcias aseguraron ayer que tras las manifestaciones de hoy cambiarán su estrategia para luchar contra la violencia y el terrorismo, en una nueva amenaza velada contra la Hermandad Musulmana, que llamó a llenar las calles y las plazas en movilizaciones contra el golpe de Estado.

Un día antes de las protestas convocadas por partidarios y detractores del derrocado presidente egipcio Mohamed Mursi, el Ejército dio un plazo de 48 horas a los islamistas para "unirse a las filas de la patria" y aceptar el proceso de transición. En un comunicado, denominado "La última oportunidad", subrayó que el terrorismo y la violencia "no coinciden con la naturaleza y la conducta del gran pueblo egipcio".

Por su parte, el guía de la Hermandad Musulmana, Mohamed Badía, sobre quien la fiscalía egipcia emitió una orden de arresto, llamó a manifestarse hoy en las calles contra el "golpe". En su mensaje semanal dijo que fue destituido por un "golpe militar sangriento" y llamó a llenar las plazas. Además, criticó al jefe de los militares egipcios y ministro de Defensa, Abdel Fattah al Sisi, por haber dibujado "una imagen de sí mismo como el gobernante verdadero del país" y calificó a las nuevas autoridades civiles de "comparsas".

Las protestas islamistas coincidirán con las manifestaciones convocadas el miércoles para respaldar la lucha de las Fuerzas Armadas en contra del "terrorismo". Dicha convocatoria fue respaldada ayer por el primer ministro interino, Hazem el Beblaui, quien instó a los ciudadanos a salir "en masa" para pedir un "Estado civil", que no sea ni religioso ni militar. "Cualquier tipo de violencia, bien mediante el uso de armas o aterrorizando a los ciudadanos, convierte al país en campo de batalla", remarcó.

El Ejército egipcio se desplegó en la noche de ayer en los accesos a la plaza Tahrir, de El Cairo, donde los opositores a Mursi mantienen una acampada mientras que la Policía envió camiones con efectivos de refuerzo.

Sobre estos temores, el portavoz castrense Ahmed Ali advirtió también "contra salirse de la vía pacífica de las manifestaciones y recurrir a la violencia y el terrorismo". Esas acciones serán "enfrentadas con firmeza y fuerza de acuerdo con la ley", subrayó e insistió en que las declaraciones de Al Sisi "no conllevan una amenaza contra partes específicas", en alusión a los islamistas.

La Hermandad Musulmana acusó al jefe militar de "alentar a una guerra civil" y lo compararon con el dictador sirio, Bashar al Asad.

El abismo abierto en Egipto entre los partidarios y detractores del golpe militar parece cada vez más insalvable, con insultos mutuos elevados de tono como "traidores" o "terroristas".

El dirigente del movimiento "Tamarrud" (Rebelión), que organizó las protestas del pasado 30 de junio contra Mursi, Mohamed Abdel Aziz, descartó que pueda producirse una reconciliación con "los terroristas". En una rueda de prensa, Abdel Aziz, indicó que la Hermandad "no caminó hacia la paz, sino hacia la violencia" y exigió al Ejército que tome medidas duras contra los extremistas.

En tanto, el expremier egipcio, Hisham Qandil, presentó una propuesta de mediación que incluye liberar a los detenidos políticos desde el golpe de Estado y suspender los procedimientos contra jefes islamistas. Pidió también formar una delegación que visite a Mursi en su lugar de arresto para evaluar sus condiciones de salud.

Agencias EFE y ANSA

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