31 de enero 2011 - 00:00

Egipto: la revuelta encuentra un líder y EE.UU. le suelta la mano a Mubarak

Arriba, manifestantes rezan ante los tanques, en una demostración de la buena sintonía con algunos militares exhibida durante las protestas. Por temor a saqueos, comerciantes de El Cairo protegieron sus negocios (abajo, izquierda). A la derecha, Hosni Mubarak junto al designado  vicepresidente, el impopular Omar Suleimán.
Arriba, manifestantes rezan ante los tanques, en una demostración de la buena sintonía con algunos militares exhibida durante las protestas. Por temor a saqueos, comerciantes de El Cairo protegieron sus negocios (abajo, izquierda). A la derecha, Hosni Mubarak junto al designado vicepresidente, el impopular Omar Suleimán.
El Cairo - La revuelta antiMubarak deja ver un líder, EE.UU. reclama «transición ordenada» y se aceleran síntomas de descomposición de un régimen. Pese a todo, el presidente Hosni Mubarak maniobra para evitar el fin de su dictadura, repone hoy a la Policía en las calles y promete agenda de reformas.

Mohamed El Baradei, exdirector general de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) y quien regresó a El Cairo el jueves pasado, fue designado por la disidencia del régimen para iniciar negociaciones con los militares.

En un dato clave, los islamistas Hermanos Musulmanes (HM), perseguidos pero parcialmente tolerados por el régimen de Mubarak, se sumaron al consenso en torno de la figura de El Baradei quien, en un significativo discurso con megáfono en la céntrica plaza Tahrir, reclamó a Mubarak que «deje el país hoy» para «salvar a la nación».

«Este es un país que se está cayendo a pedazos. Egipto está entrando en un período de transición», dijo a la cadena CNN El Baradei, un hombre que genera confianza en las potencias occidentales aunque provocó molestias en Washington cuando, al frente de la AIEA (1997-2009), no avaló las denuncias del gobierno de George W. Bush sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Husein, nunca econtradas.

El dirigente de los HM, Saad Katatni, explicó que un comité de diez personas encabezado por El Baradei «podría mantener mañana (por hoy) una reunión con responsables militares para analizar un posible cambio de régimen en Egipto». También integra el comité la laica Asamblea Nacional por el Cambio, que agrupa a diversos grupos políticos y lidera El Baradei.

El líder opositor Ayman Nur, encarcelado varios años por su oposición a Mubarak, explicó que no negociarán «en ningún caso» con Mubarak sino con los militares. El Baradei, quien se manifestó dispuesto a asumir la presidencia en forma transitoria, afirmó: «Los HM son un grupo islámico conservador, pero no tienen nada que ver con el extremismo».

Desde Washington llegaron señales inequívocas de que el Gobierno de Barack Obama da prácticamente por concluido el ciclo de Mubarak, un aliado incondicional de EE.UU. durante las tres décadas en que estuvo al mando del país con puño de acero. Obama mantuvo una serie de diálogos telefónicos con sus aliados de la región Israel, Turquía y Arabia Saudita, dijo la Casa Blanca, que hace equilibro para evitar que Egipto caiga en mano de fuerzas extremistas, lo que sería demoledor para sus aspiraciones en la región. Durante las comunicaciones telefónicas, Obama ratificó su apoyo a «una transición ordenada hacia un gobierno que esté en línea con las aspiraciones del pueblo egipcio», precisó un vocero gubernamental.

Horas antes, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, había afirmado que Mubarak «no hizo lo suficiente, el proceso apenas comenzó». «El mensaje de Estados Unidos es que queremos ver elecciones libres y justas, esperamos que este sea uno de los resultados de lo que está sucediendo», sostuvo.

Como en los últimos días, las protestas se sucedieron en El Cairo y en otras ciudades, como Alejandría, localidades del Delta, Ismailia, Suez, Mansura y el centro industrial de Mahalla, pese a la ampliación del toque de queda, que rige desde ayer desde las 15 hasta las 8 del día siguiente.

Al menos 150 personas murieron en la represión contra las protestas desde que comenzaron el martes pasado, según estimaciones actualizadas de la cadena de TV Al Yazira, que fue prohibida en Egipto (ver pág. 16).

En El Cairo, miles de personas volvieron a concentrarse en la plaza Tahrir, donde permanecen desplegadas fuerzas militares, 16 tanques y aviones caza sobrevolaron la zona a baja altura. Allí acudieron líderes religiosos sunitas y hasta algunos jueces.

En este contexto, la televisión pública egipcia mostró imágenes de Mubarak reunido con la cúpula militar y acompañado por su nuevo vicepresidente, Omar Suleimán, y el ministro saliente de Defensa, general Husein Tantaui. A su vez, el ministro del Interior, Habib al Adly, ordenó a la Policía que regrese a las calles de El Cairo y otras ciudades, lo que comenzó a ocurrir anoche. El viernes, tras los enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes, ésta había sido sustituida por el Ejército.

El presidente también habló anoche por TV. «Pongo el acento» en «reformas políticas, constitucionales y legislativas», dijo.

A raíz de la extensión de las protestas a la frontera con Gaza, el régimen cerró el paso limítrofe de Rafah. Al menos ocho milicianos y terroristas palestinos se habían fugado de la cárcel de Abu Zaabal de El Cairo, y cinco de ellos llegaron a la Franja de Gaza.

Agencias ANSA, DPA, EFE, AFP y Reuters

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