2 de abril 2018 - 23:06

El 2019 se coló en la apertura de sesiones en San Luis y Salta

• LOS PERONISTAS ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ Y JUAN MANUEL URTUBEY, CON DISCURSOS EN DOMINGO PASCUAL
El crítico Rodríguez Saá cuestionó la “carencia de solidaridad social” de Mauricio Macri. El dialoguista Urtubey marcó diferencias. “Me interesa más tirar abajo la puerta del atraso que tocar timbres”, dijo.

Interlocutor. En tono electoral, Rodríguez Saá y Urtubey destinaron un tramo de sus discursos a diferenciarse de Mauricio Macri.
Interlocutor. En tono electoral, Rodríguez Saá y Urtubey destinaron un tramo de sus discursos a diferenciarse de Mauricio Macri.
Tras el aluvión de aperturas legislativas provinciales del pasado 1 de marzo, ayer siguió el calendario en dos distritos, San Luis y Salta, cuyos gobernadores, los peronistas Alberto Rodríguez Saá y Juan Manuel Urtubey, dejaron en claro en sus discursos que mantienen firmes sus aspiraciones nacionales para 2019.

El puntano y el salteño ya expresaron sus ambiciones de competir por la presidencia, con posiciones extremas dentro del PJ: Rodríguez Saá, frontal contra el macrismo; Urtubey, de tono más dialoguista. Por eso, no extrañó que, además de dedicar párrafos de balance de gestión ante las respectivas asambleas legislativas, las definiciones nacionales también formaran parte del texto del domingo pascual. Inclusive, con el presidente Mauricio Macri como interlocutor tácito, figura de contraposición.

Rodríguez Saá fue sin rodeos: "A nadie escapa que nuestro país atraviesa una época sombría que padecemos a diario", indicó, y agregó que el Gobierno nacional "carece de solidaridad social y se empeña en un programa de gobierno que castiga a los que menos tienen". Y cuestionó las cifras de pobreza que difundió hace una semana el INDEC: "Si bien no aparecen reflejados en las estadísticas, los pobres son visibles en cada barrio".

El mandatario de San Luis viene coqueteando con la presidencial, intención que terminó de redondear con aquel dardo veraniego: "Hay 2019 para el peronismo". Sin embargo, la última foto del puntano fue en la cumbre partidaria de hace dos semanas en Villa Mercedes que evitaron el resto de los gobernadores de la liga PJ. Acaso por el exceso de dirigentes kirchneristas.

El mandatario de San Luis dedicó otro tramo a la deuda del Estado Nacional con la provincia y a su negativa de adherir a fin de 2017 al Pacto Fiscal que sí firmaron el resto de sus pares (aunque el pampeano Carlos Verna se bajó también la semana pasada). "Estudiamos el proyecto del Consenso Fiscal. Y si bien fuimos proactivos, no lo suscribimos, ya que lo que pretendían que firmemos no favorecía a San Luis", señaló. Y luego dijo: "San Luis no tiene déficit, tampoco deudas. Sí acreencias. La Nación es nuestro principal deudor y, pese a los fallos en su contra, no sólo no nos paga, sino que tampoco se presta al diálogo". Según el gobernador, el monto que adeuda la Casa Rosada, actualizado, ronda los $46.000 millones.

Distancia

Por su parte, el salteño Urtubey, cerca del mediodía de ayer, dio inicio a las sesiones extraordinaria con un discurso donde empezó a tomar una distancia más visible de Cambiemos. "Me interesa más tirar abajo la puerta del atraso que tocar timbres", afirmó el peronista salteño, en clara alusión a las estrategias electorales del macrismo. También agregó: "No alcanza con el cambio. Hace falta una transformación".

"La palabra grieta es una tragedia que no debe ser naturalizada. No se trata de alimentar el uno contra otro", dijo Urtubey, volviendo a hacer énfasis en una línea que elude tanto a Cambiemos como al kirchnerismo. Además, aseguró que "sería una injusticia decir que no somos escuchados por el Gobierno nacional", aunque reparó en que no se recibieron "todas las respuestas que necesitamos". "Todos sabemos que vivimos en una Argentina que cambia todos los días. En muchos temas lo hace para bien. En otros no. Salta vive esos cambios con necesidades concretas, defendiendo sus derechos, pero sin poner palos en la rueda", dijo el salteño en tono medido, en un juego que alterna golpes y guiños.

Urtubey, ya sin posibilidad de reelección como gobernador, sigue buscando apoyo del resto de los mandatarios peronistas para las presidenciales 2019, en un escenario donde todavía están visibles las heridas de las últimas legislativas.

El propio Urtubey perdió en Salta frente a Cambiemos ante la diáspora del sector K, que se abrió del frente oficialista. Y en el núcleo de los gobernadores con posibilidades de encabezar una renovación PJ sólo el sanjuanino Sergio Uñac obtuvo una victoria en octubre. Aunque prefiere ir por la casi segura reelección provincial ante el avance de la ola amarilla registrada en el país 2017 -y que estiman que seguirá en 2019-. Buena parte de los gobernadores peronistas apoyarán al salteño, aún con las reservas del caso por su buena sintonía con Macri en estos dos años de administración Cambiemos.

Esas reservas se verán este viernes en la entrerriana Gualeguaychú, donde -como en Villa Mercedes- tampoco habrá gobernadores en el cónclave auspiciado por Miguel Pichetto, jefe de bloque de senadores justicialistas en el Senado. El encuentro que surgió para distanciarse de la cumbre de San Luis, tendrá sólo a los legisladores. Los mandatarios no tendrán silla, en otra muestra de pérdida de volumen de aquella liga de gobernadores peronistas.

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