30 de diciembre 2009 - 00:00

El ajuste hizo ganar al Central $ 1.400 millones

No hizo falta que ayer intervenga el Banco Central. La presencia de bancos y de importadores que buscaron cubrir posiciones ante el cierre de fin de año terminó impulsando ayer la cotización del dólar casi tres centavos, hasta $ 3,827 en el segmento mayorista. Sin embargo, es obvio que la fuerte presencia a lo largo de todo el mes de la autoridad monetaria, tanto en el mercado contado como en el de futuros, fue decisiva para que se quebrara la tendencia a la baja.

No es una casualidad que el repunte haya sucedido justo antes de fin de año: esto permitirá a la autoridad monetaria mostrar en su balance una ganancia adicional de nada menos que $ 1.400 millones. O, expresado de otra manera, si la cotización permanecía «planchada» en $ 3,80, la entidad «se perdía de ganar» ese monto.

Esta cifra podría modificarse adicionalmente para arriba o para abajo según evolucione el dólar mayorista en las próximas dos jornadas, ya que mañana es el último día con actividad cambiaria de 2009.

Las ganancias del Central derivadas del tipo de cambio representan un importante aliado para la estrategia de financiamiento del Gobierno de cara al 2010.

Es cierto que ahora esas utilidades pasaron a un segundo plano, ante la decisión mucho más drástica de la Casa Rosada de echar mano a las reservas por u$s 5.659 millones. Se utilizarán para engrosar el Fondo del Bicentenario y obtener los recursos necesarios para el pago de vencimientos en dólares durante 2010.

Pero. ¿Qué sucedería si finalmente la Justicia o el Congreso impiden ese movimiento? El Plan B oficial será recurrir a las ganancias del BCRA, sin importar demasiado la disquisición respecto a si se trata de una ganancia contable o líquida.

Según el Presupuesto 2010, el Tesoro tomará «sólo» $ 3.000 millones de esas ganancias. Pero todo indica que las utilidades multiplicarán con amplitud ese número. Desde el propio BCRA hablan de un nivel de $ 10.000 millones, pero consultores privados consideran que en realidad esa cifra podría estirarse hasta los $ 20.000 millones.

Ese enorme nivel de utilidades (sería récord desde que la Argentina abandonó la convertibilidad) se explica en primer lugar por el efecto del ajuste del tipo de cambio sobre las reservas expresadas en dólares. También juega su parte la revaluación de los títulos públicos, aún cuando la mayor parte de lo que compró en 2008 y el arranque de 2009 no hayan sido vendidos por el Central.

Hasta qué punto el Gobierno recurrirá a las ganancias del BCRA por encima de lo estipulado en el Presupuesto dependerá del futuro del Fondo del Bicentenario. Si consigue apropiarse de las reservas, cae drásticamente la necesidad de recurrir a esas utilidades.

De lo contrario, es decir si se traba la utilización de reservas, lo más probable es que el presidente de la institución, Martín Redrado, se vea obligado a girar mucho más de los $ 4.600 millones que remitió este año.

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