5 de octubre 2016 - 00:00

El ajuste llegó para todos

A nadie sorprende que este año el consumo haya sufrido una caída importante, y la justificación es muy fácil de exponer.

Por un lado, tenemos la devaluación con un impacto importante en los precios; y por otro la caída del salario y el cambio de expectativas que afectó sin dudas a los consumidores. En el medio están las empresas, que ante un escenario adverso, intentaron cambiar su estrategia.

Cuando las expectativas sobre la economía son negativas, el impacto del consumo afecta a todas las clases sociales, tanto a los sectores bajos, medios y altos. El que no tiene, no consume y el que puede, demora su decisión.

Una de las caídas más pronunciadas fue el sector de electrodomésticos, donde a pesar de las cuotas y promociones agresivas, no pudieron captar a los consumidores.

¿Qué cambió? Desde el consumidor: Cuando el salario rinde menos, significa que se puede acceder a una menor cantidad de bienes. Las familias compran lo necesario, buscan más ofertas, comparan precios por todos los medios disponibles y terminan modificando hábitos de consumo.

Desde comprar segundas o terceras marcas, bajar la frecuencia de la compra o eliminar productos que representaban un gusto, pero que no eran necesarios.

Muchas familias aprovechaban las ofertas y tenían un stock guardado, desde bebidas, artículos de limpieza, alimentos no perecederos, etcétera.

Ahora las compras se realizan todos los días y se adapta el menú diario a las ofertas que se encuentran.

El problema y el riesgo: cuando las familias empiezan a modificar sus conductas de compra, se dan cuenta que viven de la misma manera que gastando más dinero de sus presupuestos y que determinados productos más económicos no les representa un cambio tan importante en sus vidas. Por ejemplo, hay marcas en donde los consumidores son muy fieles, aún en momentos de crisis, como marcas de gaseosa cola o el fernet. En cambio en los productos de limpieza para el hogar, para las familias son más fáciles de abandonar ya que la lavandina termina siendo un commoditie.

Desde las empresas: Hay una realidad difícil de asimilar porque los consumidores ya no siguen a las marcas, sino a las promociones y precios.

Por este motivo, las grandes marcas para no perder mercado, tuvieron que bajar la calidad y hasta el tamaño del producto. Sólo debemos mirar cómo se achicaron las barritas de cereal, los alfajores, los paquetes de galletitas o de papas fritas.

A medida que mejore el poder de compra del salario y las expectativas sobre la economía, el consumo volverá a recuperarse. De todas maneras, el boom de consumo que vivimos en los últimos años, no creo que volvamos a verlo. Con tasas de interés positivas y una inflación en baja, las familias ya no destinan todo su dinero a consumir, también piensan en cómo ahorrar e invertir.

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