10 de enero 2017 - 00:00

El antichavismo sigue a la deriva y dividido

Las peleas internas entre radicales y moderados acentúan su debilidad. El Gobierno continúa controlando todos los resortes del sistema político.

REFERENTE DISCUTIDO. Henrique Capriles, gobernador de Miranda y líder del ala moderada de la oposición en Venezuela, es resistido por los radicales, que responden al encarcelado Leopoldo López.
REFERENTE DISCUTIDO. Henrique Capriles, gobernador de Miranda y líder del ala moderada de la oposición en Venezuela, es resistido por los radicales, que responden al encarcelado Leopoldo López.
Caracas - La oposición venezolana retoma su ofensiva contra el Gobierno de Nicolás Maduro, fracturada y sin una estrategia clara para lograr su objetivo de sacar del poder al chavismo, que luce más fuerte pese a los augurios de una crisis peor en 2017.

A un año de haber asumido el control de la Asamblea Nacional, la oposición "está en una situación doblemente difícil: lucha contra una fuerza que tiene el poder económico, militar y político; y lo hace fraccionada, sin una organización sólida y con pugnas internas insalvables", comentó Luis Vicente León, presidente de la firma Datanálisis.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya anunció que buscará motivar la presión social. Pero no le será fácil, pese a que 78,5% de los venezolanos, según Datanálisis, rechaza la gestión de Maduro cansados de la altísima inflación y la escasez de alimentos, medicinas y hasta de dinero en efectivo.

Tras arrasar en las legislativas de 2015, terminando con 17 años de hegemonía chavista en el Parlamento, esa alianza opositora no logra capitalizar el descontento. Según Keller y Asociados, su apoyo bajó de 45% a 38% en los últimos dos meses, por sus desacuerdos, errores estratégicos y desconexión social.

"Hubo altísimas expectativas que no fueron satisfechas. La oposición ha carecido de una estrategia de poder", admitió Jesús Torrealba, quien podría ser relevado como secretario ejecutivo de la MUD.

La MUD agudizó sus diferencias luego de que el poder electoral -al que acusa de aliado del chavismo- suspendió el proceso de referendo revocatorio el 20 de octubre y, pese a ello, diez días después entabló un diálogo con el Gobierno, auspiciado por el Vaticano y la Unasur.

Las negociaciones fueron rechazadas por muchos seguidores de la MUD y la mitad de los treinta partidos que la integran -entre ellos el del líder preso Leopoldo López-, por considerar que el Gobierno las planteó para enfriar las protestas.

"No son divisiones superficiales. En la MUD hay diferencias estructurales entre moderados y radicales sobre la vía para atender el problema Maduro y conflictos de intereses entre sus líderes", opinó León.

Entre críticas, la MUD congeló el diálogo en diciembre, al acusar al Gobierno de incumplir con la excarcelación de opositores y la definición de un calendario electoral que incluya la reactivación del revocatorio o el adelanto de las elecciones de 2018.

En vísperas de Año Nuevo, fueron liberados siete opositores, entre ellos el excandidato presidencial Manuel Rosales, lo que para algunos dirigentes opositores debería de llevar a la MUD a la ronda del 13 de enero. Para otros, eso fue insuficiente.

"La libertad de gente inocente no es ningún premio, no se puede tratar de un trueque", dijo el expresidente parlamentario, Henry Ramos Allup, al considerar "inútil" dialogar "con una dictadura".

Aunque van 17 opositores excarcelados desde que comenzaron las conversaciones, según la MUD permanecen presos un centenar, entre ellos los de mayor peso: López y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

"Estas liberaciones son puntuales, no van al fondo del problema del diálogo: la desconfianza; por eso está en un punto muerto", afirmó el politólogo Ricardo Sucre.

López, Ledezma y otros opositores proponen retomar la ofensiva desde la Asamblea Nacional y la calle, y "recuperar el voto". "Debemos luchar por el cambio de Gobierno", dijo el excandidato presidencial Henrique Capriles.

Julio Borges, quien dirigió la bancada opositora en 2016 y sustituyó a Ramos Allup en la presidencia legislativa, dice que trabajará por la "unidad".

Para León, la MUD tiene dos retos clave: entender que sin "unidad" no logrará nada y que la negociación no debe excluir la presión social, ni los políticos a la sociedad civil, como ha ocurrido.

Agencia AFP

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