Madrid - En su regreso al Mediterráneo tras la polémica protagonizada en junio, el barco Aquarius busca ahora un puerto donde desembarcar a 141 personas que rescató el viernes del mar, entre ellas 73 menores de edad.
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El Aquarius, operado por las ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée, volvió a sus tareas de rescate después de la polémica generada en junio último, cuando llegó entonces a rescatar a más de 600 personas y pasó varios días a la deriva ante la negativa de los gobiernos de Italia y de Malta a recibirlo. Finalmente desembarcó en el puerto de Valencia, en el este de España.
El último viernes, el Aquarius rescató a 141 personas de dos embarcaciones en aguas internacionales. La amplia mayoría procede de Eritrea y Somalia, y en el grupo viajan 73 menores de edad, 67 de ellos sin un acompañante adulto.
La tripulación navega rumbo al norte y solicita ahora a los gobiernos europeos que le permitan desembarcar a los rescatados.
"Aunque el estado médico de los rescatados es estable por ahora, muchos están desnutridos y extremadamente débiles. Muchos cuentan que estuvierton retenidos en condiciones inhumanas en Libia", informó MSF en un comunicado difundido ayer. Todo ello mientras los máximos mandatarios de España y Alemania, el presidente Pedro Sánchez y la canciller Angela Merkel, permanecen reunidos en la región sureña de Andalucía con la crisis migratoria como principal asunto a tratar.
El ultraderechista ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, ya dijo el sábado que el Aquarius no iba a desembarcar en un puerto Italiano.
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