El Banco Central avanzó ayer con otra pequeña dosis de baja de tasas de interés del sistema financiero. Se trata del segundo paso de un ciclo bajista que inició e insinuó la semana pasada, que apunta a reducir el costo del dinero y reactivar la economía, y que se propone ejecutar de a poco para evitar mayores efectos sobre el mercado cambiario, Ayer por la tarde, en el llamado a licitación de letras de deuda, la entidad redujo en apenas 30 puntos bási- cos los rendimientos de las Lebac que son a 119 días, del 27,61 al 27,36% anual.
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Lo hizo a sólo una semana de que resolviera recortar las tasas de los instrumentos mayores que los 120 días, entre 8 y 15 puntos básicos, y confirmar así un pálpito que tenían los banqueros. El sistema financiero recibe estos recortes como movimientos que tienen pocos efectos en lo práctico y en lo inmediato, pero que afectan algo más las expectativas si se consolidaba en el tiempo. Esto es, sólo en el caso de que el sistema financiero considere que se trata del primero de otros próximos recortes que resuelva el Banco Central. El organismo decidió en cambio mantener sin cambios la letra a 90 días, que es la que determina las tasas de créditos y depósitos regulados por el BCRA para minoristas.
Éste es la primera tanda de recortes de tasas que decide Vanoli desde que inició una gestión que pretendió mostrarse heterodoxa; y que, según proyecta su programa monetario, tiene previsto elevar a lo largo de este año la expansión monetaria del 20% -que heredó de su antecesor, Juan Carlos Fábrega- hasta el 29% anual. Atento al dólar El domingo último, en entrevistas que brindó a dos diarios, Vanoli afirmó que habrá "más margen para reducir las tasas de interés en la medida en que las expectativas fogoneadas desde sectores especulativos vayan reduciéndose" y planteó para los próximos meses el desafío de "evitar la volatilidad sobre el dólar".
En los bancos no ocultan el temor. Consideran que el mercado cambiario no está preparado todavía para un ciclo expansivo y que el avance oficial hacia un recorte de tasas más agresivo sería irracional e imprudente. Un abaratamiento del dinero facilita la liquidez a los tomadores de crédito y desalienta el ahorro de quienes ya tienen pesos en su poder. El mercado recuerda el frustrado recorte de tasas que pretendió forzar el ministro de Economía, Axel Kicillof, a fines de agosto pasado, cuando Fábrega presidía el Central: el ajuste, de 100 puntos básicos, debió ser revertido la semana siguiente.
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