10 de septiembre 2010 - 00:00

¿El Blu-ray con el mismo destino del LaserDisc?

En el año 2000, Sony presentó un nuevo formato de almacenamiento óptico al que llamó Blu-ray. Casi paralelamente, Toshiba anunció su propio formato, el fenecido HD DVD y, alrededor de 2003, se comenzaron a editar películas en este tipo de discos. Ambos formatos compartieron el mercado de la alta definición hasta principios de 2008, momento en el que Toshiba anunció que discontinuaba su disco. De allí en más, el Blu-ray sería el único formato de alta definición disponible y, en teoría, se convertiría en la nueva «gallina de los huevos de oro» de la industria -basta recordar que las ediciones hogareñas, hoy en día, representan algo más del 60% de las ganancias que genera una película-, que desplazaría rápidamente al DVD y ofrecería nuevos y pingües beneficios.

Siete años después, los números no son para nada alentadores: las estadísticas en los Estados Unidos indican que el 88% de los consumidores prefieren seguir comprando sus films en DVD y el crecimiento del Blu-ray, de un año a otro, dista de las cifras exponenciales que caracterizaron el traspaso del VHS al DVD. Según el sitio blu-raystats.com, en lo que va del año se han comercializado 16,3 millones de películas en Blu-ray, lo que implica un crecimiento del 54,6% respecto de 2009 cuando apenas faltan tres meses para que finalice 2010, es decir, que difícilmente se logren duplicar las ventas en términos interanuales. El dato se hace aún más curioso si se repara en que las películas en Blu-ray tienen, en Estados Unidos, enormes rebajas a medida que pasa el tiempo, y se pueden conseguir títulos de primera línea -como la taquillera «Batman, el caballero de la noche»- a menos de 10 dólares. Más allá de la competencia que suponen los sitios especializados en «bajadas» de películas, que algunos casos ofrecen material en alta definición, o la aparición, incluso en nuestro país, de copias ilegales del formato a $35, el Blu-ray no logra imponerse como reemplazo del DVD, lo que genera toda una disyuntiva para la industria, que esperaba que el disco de Sony se convirtiera en un éxito comparable al del DVD tradicional en los 90.

Horacio Moreno

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