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El campo amenaza: “vamos rumbo a un final anunciado”
Mario Llambías, titular de CRA, no sólo espera el llamado de Cristina Fernández de Kirchner sino también el ascensor para poder llegar a la reunión que ayer la mesa de enlace mantuvo en el edificio de su entidad.
Según explicaron las entidades a través de un comunicado, el Gobierno continúa «dilatando inexplicablemente la creación de un ámbito específico donde avanzar en las medidas necesarias para amortiguar la crisis que sufre la economía en general y el sector productivo en particular».
Los principales pedidos del sector hacia el Gobierno son: la restitución de la confianza, avanzar hacia la normalización de los procesos comerciales
-hoy distorsionados- y revisar las normas y políticas que influyen en los procesos productivos, haciendo viables las explotaciones agropecuarias, su sustentabilidad y su rol como célula básica del desarrollo de los pueblos.
El presidente de (CRA), Mario Llambías, dijo que es necesario encontrar soluciones para el campo y una salida al conflicto del sector. «La idea es que haya soluciones para el hombre de campo, para los pueblos del interior, y buscar una salida a este conflicto que ya tiene mucho tiempo».
El dirigente aseguró que las retenciones no condicionan el diálogo, y remarcó: «Creemos que la solución tiene que ser para todos los sectores del campo».
Mientras tanto, el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, aseguró que «las retenciones son un elemento que ha tenido una lógica cuando hubo precios muy altos», pero advirtió que ahora el productor está «peleando por sobrevivir».
Extrañado
Buzzi recordó que ya pasó una semana desde que la dirigencia rural decidió postergar un cese de comercialización por tres, y se mostró extrañado porque «desde el Gobierno no haya habido ninguna señal que posibilite constituir una mesa de diálogo».
Por último, el dirigente ratificó la unidad de la Mesa de Enlace, a pesar de que hubo duras acusaciones contra el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, de participar en una «operación» tendiente a quebrar la unidad y favorecer los planes del Gobierno.
Biolcati no participó ayer de la reunión de la Mesa de Enlace debido a que viajó a Bahía Blanca, donde llevó a cabo un taller sobre participación política y cívica para los productores.
«Cuando la Presidente hizo un pedido de ayuda el jueves pasado, nosotros lo tomamos en serio y nos pusimos a disposición, porque estamos convencidos de que tenemos mucho para aportar, en función de nuestra actividad y de que conocemos la pobreza estructural. Sin embargo, pareciera que el Gobierno no valora nuestro ofrecimiento de colaboración, porque hasta hora no tuvimos respuesta», sostuvo el dirigente, y agregó: «Lamentablemente, así nos encaminamos a un final anunciado. Porque si bien no hay plazos ni condicionamientos para el diálogo, los tiempos apremian».


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