25 de junio 2010 - 00:00

El cine celebra con calma el Bicentenario

La comedia sanjuanina «Sarmiento, un acto inolvidable», de Pepe de la Colina, tiene fecha de estreno comercial para septiempre, pero el Museo del Cine la preestrena hoy en el Colegio de Abogados.
La comedia sanjuanina «Sarmiento, un acto inolvidable», de Pepe de la Colina, tiene fecha de estreno comercial para septiempre, pero el Museo del Cine la preestrena hoy en el Colegio de Abogados.
Algo lenta viene la participación del cine en los festejos del Bicentenario. De los varios títulos de tema histórico que se anunciaron para la Semana de Mayo, sólo uno cumplió en fecha: «El mural», de Héctor Olivera, buen relato de pasiones ambientado en los 30. Le siguió días después un premio del Concurso Bicentenario, «El piano mudo», de Zuhair Jury, sobre la vida del pianista Miguel Ángel Estrella, con epicentro en los 70. Pero «La revolución es un sueño eterno», de Nemesio Juárez, sobre novela de Andrés Rivera referida precisamente a los hombres de Mayo, por ahora sólo se mostró en la Feria del Libro, donde recibió la aprobación pública del escritor. Y «La patria fusilada», de Juan Galettini, sobre texto de Dalmiro Sáenz, del que se vio un anticipo en Pantalla Pinamar, también postergó su estreno. También se había anunciado para el mismísimo 25 de mayo el lanzamiento de «25 miradas», un conjunto de 25 cortos producidos por Cultura de la Nación, pero la primera tanda de éstos recién ha comenzado a mostrarse el 17 de junio, como relleno de diversos films comerciales.

Son doce trabajos. Sobresale «Mercedes», de Marcos Carnevale, con China Zorrilla como una anciana más que bicentenaria que conoció a medio mundo, entrevistada por Pacho ODonnell en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Guión de Carnevale y ODonnell, participación de Andrea del Boca. También, «Argentina del Bicentenario. Las voces y los silencios», de Carlos Sorín, collage de opiniones diversas contrapuestas a rostros infantiles, y «El espía», sobre las suspicacias iniciales que despertó San Martín en 1812 (Juan Bautista Stagnaro, cuya «Fontana», biografía del explorador y naturalista militar, todavía espera turno).

El resto incluye los poemas visuales «Leyenda del ceibo» (Paula de Luque), «La voz», con fragmentos del Himno Nacional (Sabrina Farji) y «Para todos los hombres y mujeres de buena voluntad» (Ricardo Wullicher con un coro de descendientes de ucranianos), y los disímiles «Restos» (Albertina Carri, cine subversivo vs. represión militar), «Posadas» (Sandra Gugliotta, una militante y su hija intentan huir en 1978), «Hija del sol» (Pablo Fendrik), «Intolerancia» (Juan José Jusid), «En la trinchera» (Mausi Martínez, dos desertores en la Guerra del Paraguay), y «Más adelante» (Lucía y Esteban Puenzo con amplio elenco).

En la tanda restante, que quizás empiece a verse en estos días, están los cortos de Paula Hernández (memorias de una empleada de limpieza), Juan Taratutto, Celina Murga, Víctor Laplace, Lucrecia Martel, Gustavo Taretto, Inés de Oliveira Cézar, Alberto Lecchi, Adrián Caetano, Pablo Trapero, Gustavo Postiglione, acaso también Leonardo Favio (con fragmentos de sus propias películas), y el singular «Chasqui» de Néstor Montalbano, con Diego Capusotto ayudando al Cruce de los Andes. Un chiste, claro.

En tren de bromas, bien podría anotarse la comedia «Naranjo en flor», con María Duval y Angel Magaña evocando un romance prohibido de Mariquita Sánchez de Thompson. Pero Cultura de la Nación y el Incaa se perdieron la ocasión de restaurarla, así como de restaurar «Nace la libertad» y «Bajo el signo de la Patria», referidas al general Belgrano, «La muerte en las calles» (romance bajo las Invasiones Inglesas), «El grito sagrado» (de nuevo Mariquita), «Esquiú», y otras obras que, con mayor o menor habilidad, reflejan la mirada de nuestro cine sobre los comienzos de la historia patria. La única restauración de un material histórico la hizo una entidad privada, Cinemateca Argentina: «La Revolución de Mayo», de Mario Gallo, 1910, que además es la primera película nacional con actores profesionales. Ahora se ve con exactitud cada detalle de esa pieza, incluso con toda su encantadora ingenuidad. Una pena, Cinemateca la presentó en marzo en Pinamar, con fondo de «Tres romances», de J.C. Guastavino en grabación de Martha Argerich, pero no tuvo ocasión de mostrarla en Mayo.

Dato curioso, «Bajo el signo de la Patria» se mostró en copia vieja el 18 de junio en el Centro Cultural Bicentenario, dentro de los festejos por el Día de la Bandera, pero el título principal de esos festejos fue «La mirada invisible», de Diego Lerman, enésima visión del espíritu represivo del gobierno militar, ambientado en 1982. No suena demasiado belgraniano que se diga.

A señalar, la comedia enteramente sanjuanina «Sarmiento, un acto inolvidable», de Pepe de la Colina, donde el supuesto fantasma del prócer que se honraba de haber nacido junto con la Patria, se le aparece a un profesor descreído (se estrenará en septiembre, pero el Museo del Cine la da hoy en el Colegio de Abogados, en alta definición). Queda además esperar el resultado del Concurso de Cortos Bicentenario Raíces 2010, cuyo tema era la Revolución de Mayo, pero el llamado a concurso cerró recién el sábado 18 de junio. Esperar también que se estrenen los largos prometidos para mayo. Y que sigan las andanzas del dibujito animado «Zamba», de Sebastián Mignogna, que apareció sin anunciarse, se mantuvo dos meses en el canal Encuentro, y está listo para lanzarse como material didáctico en cuatro capítulos de 20 minutos.

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