Es que a medida que se fueron convirtiendo en canales digitales, en la modalidad de streaming, tanto Netflix como Amazon se abocaron a adquirir series para TV digital, que en ese campo funcionan mejor que un largometraje. El resultado es una metamorfosis creciente del negocio del cine , en el que los cineastas independientes se van dando cuenta de que sus sueños como directores de largometrajes originales van quedando atrás en medio de una economía en crisis, mientras las posibilidades de comercializar una serie son cada vez más concretas. Esto lo explica muy bien un pionero del cine independiente de la generación de Sundance, Ted Hope, CEO de Fandor, una productora de cine indie ubicada en San Francisco, que asegura que "cada vez son menos los directores jóvenes que se nos acercan con una idea para un largometraje, y cada vez más los que tienen ideas diseñadas para poder narrarse en 8 capítulos de un programa pensado como una serie". En este caso se entiende, ya que el pasado diciembre Hope escribió un artículo titulado "Por qué ya nunca voy a ganarme la vida produciendo films".
Lo cierto es que muchos estudiantes de cine que quieren ver producidos sus proyectos encuentran que el mercado digital es más permeable que, por ejemplo, las producciones para TV. Quizá se lo pueda llamar conformismo, pero muchos cineastas indies del siglo XXI aseguran que los productores de series digitales como Amazon encuentran interesantes sus temáticas,a diferencia de otros productores, y que por otro lado en este tipo de producción no inciden para nada las mediciones del rating, por lo que pueden trabajar sin presiones de ningun tipo.
| Diego Curubeto |

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