7 de septiembre 2015 - 00:00

“El clan” pasó por Venecia con una lluvia de aplausos

Pablo Trapero, director de “El clan”, llevado en andas por Peter Lanzani y Guillermo Francella, poco antes de la poyección de la película en la competencia del festival veneciano.
Pablo Trapero, director de “El clan”, llevado en andas por Peter Lanzani y Guillermo Francella, poco antes de la poyección de la película en la competencia del festival veneciano.
Venecia - Lluvia de aplausos recibieron ayer "El clan" de Pablo Trapero, y "L'ermine" (El armiño) del francés Christian Vincent en la quinta jornada del 72° Festival de Venecia, mientras que los silbidos fueron para el segundo film italiano en concurso, "A Bigger Splash" de Luca Guadagnino. "El clan" llegó a Venecia 16 años después de la opera prima de Trapero, "Mundo grúa", premiada en la Semana de la Crítica en 1999, y precedida por la fama de encaminarse a ser el film más taquillero de la historia del cine argentino. La película conquistó a público y crítica del Festival por la acción contundente y la calidad de la interpretación colectiva en la que, destacó la prensa en Venecia, se destaca la del protagonista Guillermo Francella en su retrato del colaborador de la dictadura que secuestraba y asesinaba a sus vecinos ricos. Un clan que actuó impunemente entre el fin de la dictadura militar (1976-1983) y los primeros años de la democracia, amparado en la protección de las autoridades que le permitieron seguir con los secuestros y asesinatos de los comandos de la represión pero esta vez en beneficio propio.

Vendido en casi todo el mundo (el productor Hugo Sigman habló en conferencia de prensa de la distribución en toda América de norte a sur a través de la Fox, en España con la Warner, en Alemania, Francia y hasta en Corea del Sur), con este film Trapero vuelve al cine después de tres años (su último largo fue el poco convincente "Elefante blanco" presentado en Cannes en 2012) con su obra más madura y completa en 22 años de carrera.

"El cine tiene la capacidad de comunicarse en tiempo presente con el espectador, aunque la historia se remonte a tiempo atrás", dijo Trapero en la rueda de prensa. "Cuando hago una película quiero emocionar al espectador y no me interesa que quien vea hoy 'El clan' se preocupe por estudiar lo que pasó en Argentina hace 30 años, me interesa que se sienta impactado por lo que cuento", prosiguió. "Cuando se desató el caso de la familia Puccio, que raptaba y asesinaba a vecinos ricos de su barrio, yo era apenas un adolescente pero fue un hecho que me impactó toda mi vida. Recién pude concretar el proyecto de filmarlo cuando se cumplen exactamente 30 años de la captura de la banda", añadió.

"Creo que la familia Puccio fue un verdadero síntoma de la dictadura, algo que no hubiera podido existir sin la complicidad y la impunidad que brindaba el régimen militar. Pero a distancia de 30 años nos preguntábamos como iba a reaccionar el público ante una película incómoda y demandante como ésta que funciona como un desafío", destacó. "Pero el film, más que rememorar un episodio del pasado que no puede ni debe repetirse, es un alegato contra la hipocresía, ese mirar del otro lado cuando pasan cosas terribles en casas ajenas. Esa hipocresía, lamentablemente, está siempre viva no solo en la sociedad argentina sino también en el resto del mundo".

Agustín Almodóvar, quien coprodujo junto con su hermano Pedro de El Deseo la película, declaró que "desde siempre admiramos la obra de Trapero y hacía tiempo que nos proponíamos colaborar con él. Tiene nuestro mismo concepto de lo que debe ser el cine. El Deseo fue creada expresamente para producir las películas de Pedro y por eso no somos muy activos en el cine español y lo somos más en ámbito internacional, sobre todo con Argentina que ha demostrado ser una potencia en materia de cine de autor internacional", añadió el coproductor español.

Guillermo Francella, que interpreta a Arquímedes Puccio, dijo que "fue Trapero quien me convocó. Yo no sabía lo que me iba a ofrecer pero acepté encontrarme con él porque amaba su cine y cuando me dijo que se trataba de un film sobre el clan Puccio acepté de inmediato porque en esa época yo también vivía en San Isidro", el barrio de Buenos Aires en el que se desarrollan los hechos. "Para un actor explorar otros papeles que no sean aquellos en los que está encasillado y por los que uno es famoso es un desafío que te hace recuperar el sentido de la profesión", afirmó Francella, conocido por el público italiano por haber participado en "El secreto de sus ojos", uno de los más grandes éxitos argentinos de la boletería local. "La comedia -añadió- es lo mío pero cuando a uno le llega un producto de categoría como éste no vacilo un momento en aceptar".

"Yo no viví en esa época pero mi papá jugaba al rugby con Alejandro Puccio, el personaje que interpreto en el film", destacó Peter Lanzani: "por él supe muchas cosas y también me ayudaron recortes de diarios y legajos policiales pero en general tuvimos que inventarnos la esencia de nuestros personajes". "La improvisación y la facilidad con la que actuaban los Puccio habrían sido imposibles si no hubiese sido por la total impunidad de la que gozaban y la seguridad de contar con una protección de parte de las más altas esferas", dijo por otro lado Trapero. Y concluyó: "Cada cineasta mantiene en su mente la obra de los directores que más ha amado, en este caso Luis Buñuel y Martin Scorsese, pero también admiro a Federico Fellini, de quien anoche vi la versión restaurada de 'Amarcord', y al Ettore Scola de 'Nos habíamos amado tanto' así como al resto del cine italiano".

"L'ermine" es una deliciosa obra que se propone la inédita inserción de una historia de amor en ámbito judicial y que, gracias a la excelencia de un Fabrice Luchini en el papel de un juez inflexible y de la actriz danesa Sidse Babett Knudsen en el de una doctora, adquiere un nivel de pequeña gran obra maestra. Vincent, 68 años, vuelve a encontrar al Luchini de su primer largo ("La discrete" de 1990) y le sirve un papel a su medida y en el que hinca el diente con su simpatía y el método actoral que lo caracterizan, hecho de una perfecta dicción y un uso milagroso de silencios e inflexiones. A su lado se luce Knudsen, famosa por la exitosa serie "Borgen", que lo reta de igual a igual gracias a una belleza madura y a un uso sapiente de la mirada y la sonrisa que enternecen al espectador. "El armiño" (del material del que está hecho la capa de los jueces en Francia) es un espléndido ejemplo de cine teatral repleto de diálogos que solo los franceses son capaces de crear sin aburrir.

"A Bigger Splash" es el remake de un óptimo policial francés de 1969 de Jacques Deray, "La piscina", con Alain Delon, Romy Schneider, Maurice Ronet y Jane Birkin como los protagonistas de un cuarteto sentimental, papeles heredados hoy por Matthias Schoenaerts, Tilda Swinton, Ralph Fiennes y Dakota Johnson. Con el cambio de reparto, el centro de la acción pasa a ser Fiennes, excelente en el papel de un productor discográfico que trata de reconquistar a su ex esposa (Swinton) haciendo caer a su amante (Schoenaerts) en brazos de su hija adolescente (Johnson). Fallido en su intento, el hombre es ahogado accidentalmente por su rival pero el crimen queda en segundo plano pues una tragedia mayor, la oleada de inmigrantes africanos en la isla de Pantelleria donde se ambienta la acción, tendrá ocupada a la policía. El guión de David Kajganich se sostiene durante la primera hora y media, introduciendo acertadamente el tema actual de los inmigrados, pero se desploma al momento de la resolución. Una lástima porque Guadagnino conserva esa elegancia de estilo que había distinguido a su film anterior, "I Am Love", descubierto acá mismo en Venecia, en 2009.

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