4 de diciembre 2008 - 00:00

El Colón ya tiene nuevo directorio

Horacio Sanguinetti
Horacio Sanguinetti
El abogado Mariano Emiliani sustituirá al alejado Martín Boschet en el cargo de Director Ejecutivo del Teatro Colón, según pudo saber ayer este diario. En medio de versiones inquietantes con respecto a la factibilidad de que el año próximo pueda llegar a realizarse, aunque acotada, una mínima temporada de ópera con una media docena de títulos en el escenario alternativo del Auditorio de Belgrano, ayer también trascendió la casi totalidad del nuevo directorio del Colón, de acuerdo con lo que dispone la Ley de Autarquía sancionada en agosto.

Este directorio estará encabezado por el director general del teatro, Horacio Sanguinetti, e integrado por el citado Emiliani en su condición de director ejecutivo; Mónica Freda (en condición de vocal) y el actual director administrativo del Colón, Daniel Escobar. Sólo falta determinar quién será el integrante que represente, de acuerdo con lo que prevé la ley, a los trabajadores del teatro. Se supo que éste provendrá del área escenotécnica ya que hubo un sorteo previo, ante escribano público, entre esta área que resultó ganadora, y la artística.

Tanto el abogado laboralista Emiliani como Freda son cuadros políticos del gobernante PRO; la segunda desempeñaba funciones en el llamado tablero de control de la Legislatura, un sistema de supervisión establecido por el jefe de gabinete Horacio Rodríguez Larreta.

Ayer, en círculos cercanos al teatro, la pregunta que quedaba flotando en el aire era ésta: más allá de la eficacia que pueda demostrar en sus funciones el flamante directorio, ninguno de quienes acompañarán a Sanguinetti en el complicado futuro del Colón reviste antecedentes en el área de cultura y ni siquiera en el campo económico vinculado a lo cultural, objetivo que, presuntamente, perseguía la Ley de Autarquía cuando ordenó la constitución de ese directorio.

  • Notables

    El director del Colón, que parece cada vez más aislado y limitado en su capacidad de decisión, también se vio sorprendido la semana pasada por la súbita constitución de una «Comisión de notables», designada por el gobierno, cuya imprecisa función será la de «colaborar en la refacción y organización del Teatro Colón», sin que se haya aclarado de qué manera.

    Habría que buscar entonces, en esta imprevista comisión, que trabajará ad honorem, los pergaminos culturales de los que prescinde el directorio: Gisela Timmermann, directora ejecutiva del Mozarteum Argentino; el prestigioso régisseur y escenógrafo Roberto Oswald; el arquitecto Alberto Bellucci y el director de orquesta Mario Perusso, actual director artístico del Colón, son estos notables comisionados por la gestión Macri.

    Anteayer, además, Sanguinetti se vio obligado a anunciar una desagradable medida: la suspensión, por falta de presupuesto, de lo poquísimo que restaba de la raquítica temporada en curso. Esto es, las funciones del ballet «Giselle» en el Teatro Coliseo, y un homenaje a los 150 años del nacimiento de Giacomo Puccini en un espectáculo poco anunciado, que se iba a denominar «Pucciniana» (consistía en la representación parcial de la segunda y poco conocida segunda ópera del maestro de Lucca, «Edgar»), y que también iba a tener lugar en el Coliseo.

    Esta suspensión, por poco relevante que fuera en el contexto de un año tan magro y accidentado, volvió a erizar los espíritus entre los trabajadores del teatro, y no faltó quien se la atribuyera a los «dispendiosos gastos» llevados a cabo el sábado último, con la representación de «La Traviata» en la provincia de San Luis como parte del acuerdo federal entre el Colón y el gobierno de Alberto Rodríguez Sáa. Sin embargo, esta acusación no parece tener demasiado sustento ya que esta «Traviata» fue costeada casi en su integridad por San Luis.

    Sin embargo, lo que es ciertoes que las finanzas del teatro no gozan de buena salud, más allá de que, afortunadamente, continúen oyéndose los ruidos de obra que provienen a diario del interior de la sala, a cuyos trabajos pocos tienen acceso. Pero la perspectiva de que se pueda cumplir con esa minitemporada internacional en Belgrano, como tanto anhela Sanguinetti, parecía alejarse un poco más en estos días de renovada furia.
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