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El corazón de Madrid late en la Gran Vía

Hemingway conoció la Gran Vía durante la Guerra Civil Española. Se hospedó en el hotel Tryp Gran Vía y desde allí escribió sus artículos. No fue la única personalidad que transitó o vivió en esas cuadras. Una lista desordenada incluye al Che Guevara, Grace Kelly, Orson Welles, Ava Gardner y Luis Buñuel, entre otros. El mejor teatro español funcionó también en la Gran Vía, de la mano de artistas como Federico García Lorca y Salvador Dalí, que incluso trabajaron juntos en el Teatro Fontalba. Films exitosos como «Abre los ojos», de Alejandro Amenábar, y «El día de la bestia», de Alex de la Iglesia, se rodaron en esta zona de Madrid.
La Gran Vía es una calle nueva: el año pasado cumplió apenas un siglo de vida, en el corazón de una urbe como Madrid, cuyo origen se pierde entre el mito y la historia de la humanidad. Pero aun en su juventud, es hoy una de las principales marcas de identidad de la ciudad y de los madrileños.
Fue el 4 de abril de 1910 cuando Alfonso XIII inició los trabajos que implicaron la demolición de numerosos edificios y el nacimiento de muchos otros. Uno de los objetivos fue unir los barrios de Salamanca y Argüelles, pero el proceso -que no estuvo exento de resistencia- excedía lo meramente ingenieril y, de hecho, los límites de España, ya que se relaciona con lo ocurrido durante el siglo XIX en París, con los famosos bulevares de Hassumann. Incluso Buenos Aires tampoco quedó fuera de este espíritu de época y tiene en la Avenida de Mayo su «Gran Vía».
Almacenes
Para comprender la importancia de la Gran Vía madrileña puede decirse que allí se construyeron los primeros almacenes comerciales de la ciudad, el primer rascacielos de Europa (el edificio Telefónica) y la primera línea de subte. El paso del tiempo instaló también allí las primeras cafeterías de estilo americano y hasta los primeros locales de comida rápida.
Se inserta en el eje que configura la plaza España, la Puerta del Sol y la zona del Prado, con su museo. Todo el complejo es un espacio turístico por excelencia de Madrid. Veamos algunos de los puntos que merece la pena conocer a lo largo de esta famosa calle en cuyo homenaje llegó a componerse una zarzuela, sin importar que aún faltaran veintitrés años para que comenzaran las obras de su construcción.
El tramo este, el más exclusivo, lleva desde el edificio Metrópolis hasta la llamada Red de San Luis. Aquí se ubican las tiendas más lujosas, con joyerías, relojerías y casas de moda: Aldao, Grassy, Loewe, Samaral y Sanz son algunos de los locales históricos. Un aire francés caracteriza a este sector, en el que sobresalen los edificios Metrópolis -una suerte de puerta de entrada y habitual postal de la Gran Vía- y Grassy. También es zona de cafés como el Abra, el Pidoux y el Museo Chicote.
Art Déco
La parte comprendida entre la Red de San Luis y la plaza de Callao ha dado en convertirse en la zona más Art Déco y probablemente la más bella. Allí se ubicaron a partir de los desarrollistas años 60 tiendas que son símbolos de la ciudad, como El Corte Inglés y Galerías Preciado. Los Almacenes Madrid-París, inaugurados en 1924, tuvieron la primera escalera mecánica del país. Se encuentra allí también el cine Callao, uno de los clásicos de la Gran Vía.
Desde plaza Callao hasta plaza España pueden encontrarse muchas opciones para el ocio, con cines -sobresalen el Capitol, el Palacio de la Prensa, el Rialto, el Coliseum y el Imperial-, teatros, salones de fiesta, librerías, tiendas y cafeterías. Fue una de las zonas más afectadas durante la Guerra Civil.


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