Avelluto escuchó, pero cuando Crivelli le describió la dimensión y cantidad de salas del Museo, aclaró que conoce muy bien el Bellas Artes. Detalló entonces que tuvo una novia que estudiaba en la Biblioteca y que él la esperaba mientras recorría las salas, a veces durante horas.
El día anterior, la presidente Cristina de Kirchner había avalado con su firma el nombramiento en el cargo de director del Museo al actual funcionario del Ministerio de Cultura, Gastón Duprat, elegido recientemente a través de un concurso que se demoró dos largos años por un jurado mayormente kirchnerista. Avelluto aseguró que iba a respetar la designación y que tratará de concursar todos los cargos posibles. Allí estaba la agregada cultural de la embajada de Estados Unidos, Christine Meyer, también el de Uruguay, Fernando Sotelo Vittelio y el de Perú, Carlos Castilla Rivero, los miembros de la Asociación, Juan Cambiaso, Cecilia Remiro Valcarcel, Canela y Andrés von Buch, Pablo Roëmmers, Sofía Weil de Speroni, Pela Herrero, Josefina Blaquier y Ximena de Elizalde, y los amigos Cristina Carlisle, Nuria Kehayoglu, Adela Casal y Charlie Ocampo.
Pablo Avelluto dijo que no sabe todavía la cantidad de empleados que va a encontrar en Cultura, pero al igual que Gabriela Michetti despedirá (si los hay) a quienes no trabajen. Rodeado y acaso también inspirado por el mayor y más activo equipo de jóvenes que apoyan a un museo, Agustina Herrera, Eliana Zanini, Sofía Pinto, Magdalena Grüneisen, Matías Martins y María Bilotte, el futuro ministro habló de los tiempos cambiantes y del mundo actual, explicó su proyecto de crear "políticas adecuadas y un poderoso centro de información".
| A.M.Q. |


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