10 de diciembre 2010 - 00:00

El día después de la gloria

La utopía mutó en realidad, e Independiente se volvió a abrazar a la gloria. Los jugadores festejaron primero en el césped del Libertadores de América y luego en el vestuario.
La utopía mutó en realidad, e Independiente se volvió a abrazar a la gloria. Los jugadores festejaron primero en el césped del Libertadores de América y luego en el vestuario.
Los hinchas de Independiente tuvieron su noche de júbilo. El cóctel de nervios, tensión e incertidumbre que se apoderó de cada cuerpo presente en el estadio Libertadores de América durante más de dos horas viró en llanto a moco tendido, abrazos al por mayor y cánticos con euforia entremezclada, con dedicación al eterno rival incluida. Independiente se reencontró con la gloria internacional después de 15 años, tal vez demasiado tiempo para un club acostumbrado a las mieles del éxito. Por eso la fiesta se prolongó hasta la madrugada.

Cientos de simpatizantes manifestaron su algarabía en el Obelisco, una cita obligada cada vez que se consagra algún equipo argentino. Otros prefirieron copar la avenida Mitre, con la sede del club como epicentro. Tomar alguna cerveza con un amigo o cenar con algún familiar en un bar de la zona era poco menos que una utopía. No cabía ni un alfiler. Banderas, serpentinas, bocinazos, fuegos artificiales. Todo cotillón era válido para expresar las emociones contenidas. Incluso hubo gente que salía de los balcones de los edificios para arrojar papelitos a la muchedumbre congregada.

En paralelo al festejo popular se produjo el de los jugadores y el cuerpo técnico. El penal de Eduardo Tuzzio, el que le puso el moño a la Copa Sudamericana, dio inicio a la celebración. «Estoy muy contento y emocionado. Es una felicidad enorme que la quiero compartir con mi familia. Le agradezco a la gente y a Julio (Comparada), que confió en mí. Superamos todos los obstáculos que se no presentaron. Somos justos campeones», dijo uno de los baluartes defensivos de Independiente.

Aún conmovido por la conquista, y mientras disfrutaba de un habano en la zona de vestuarios, el Turco Mohamed lanzó, con ironía, una dedicatoria especial: «Esto es para todos los hinchas del Goiás en la Argentina. Les dejo un banderín del club y les voy a buscar un fixture para que sigan al equipo en la segunda división de Brasil. Creo que juegan con Bragantino. Yo les pago el pasaje», chicaneó el entrenador, en alusión a las declaraciones previas de algunos jugadores de Racing y del propio Miguel Ángel Russo, cuyo equipo se quedó sin posibilidades de disputar la Copa Libertadores 2011 porque el último cupo se lo llevó su archirrival por ser campeón sudamericano.

Sin dudas, el más beneficiado por la conquista fue Julio Comparada, quien logró su primer título en su gestión, que comenzó en 2005. «Ojalá represente el primer paso para que el club vuelva a ser el que fue. Éste es un momento especial. Es el retorno a los primeros planos», se esperanzó el presidente de los Rojos. Con miras al futuro inmediato, y de cara a un 2011 en el que Independiente afrontará los certámenes locales, Copa Libertadores, Sudamericana, Recopa Sudamericana y la Suruga Bank ante el Júbilo Iwata campeón japonés, Comparada adelantó: «Si traemos refuerzos, queremos tener a un jugador que pueda dar un salto de calidad, que pueda agregar algo interesante». También reivindicó las labores de Américo Gallego o Daniel Garnero al frente del plantel, del mismo modo que la tarea cumplida por el anterior mánager del fútbol profesional, César Luis Menotti. «Todos aportaron su granito de arena. No me quiero olvidar de nadie, porque todos colaboraron para que Independiente vuelva a estar en los primeros planos», resumió. Fue una noche a puro festejo. De los hinchas y de los jugadores. Todos cobijados por la gloria.

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