10 de junio 2014 - 00:00

El dilema mayor: ¿Obama, activo o herencia maldita?

Washington - La verdadera incógnita en el camino de Hillary Clinton hacia la Casa Blanca se llama Barack Obama, en profunda crisis de popularidad. Como es comprensible, la "Clinton machine", potente organización política en la pista desde hace meses en pos de la candidatura de la ex primera dama, está empezando a analizar cómo gestionar las "relaciones peligrosas" entre los dos exrivales de las primarias de 2008.

Por un lado, existe la necesidad de tomar distancias de un líder que atraviesa grandes dificultades, evitando así hundirse con él, sobre todo en vistas de las elecciones de medio término de noviembre. Por otro, sin embargo, hasta los clintonianos más fanáticos se dan cuenta de que no pueden esperar obtener la nominación arremetiendo contra un presidente que, pese a sus debilidades, ha ganado dos veces las elecciones a la Casa Blanca, representando en los últimos años el punto de referencia del partido.

No en vano, también el libro de memorias de Hillary Clinton "Hard Choices" (Decisiones difíciles) está lleno de esta contradicción: el volumen revela la fuerte colaboración entre ambos, codo a codo, como en las horas dramáticas que precedieron la eliminación de Osama bin Laden. Pero también pone en evidencia las diferencias entre ambos en algunos temas de política exterior, como Rusia, Siria y Cuba.

El portal Politico.com, especializado en la política de Washington, indicó que el borrador del libro pasó por los escritorios clave de la Casa Blanca para tener una tácita aprobación antes de su impresión.

Todos, dentro del Partido Demócrata, se dan cuenta de que los republicanos harán lo posible para aprovechar toda fisura que se haya creado entre los dos. Es así como Tommy Vietor, exasesor de Obama y hoy en el staff de Hillary, negó discrepancias: "Her record is our record", para decir que lo que ella hizo fue aprobado por todos.

Mientras, los asesores de Hillary están estudiando con detalle cómo crear una "nueva narrativa" que tenga en cuenta este doble aspecto, resolviendo una complicada paradoja: salvar lo que Obama hizo bien (el final de las dos guerras, la muerte de Bin Laden), pero haciendo olvidar por otro lado que lo hizo él, el presidente incapaz de gestionar la página web del Obamacare y que quedó atrapado en el escándalo de espionaje, puesto contra las cuerdas a nivel mundial por un analista de la Agencia de Seguridad Nacional apenas treintañero.

Agencia ANSA

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