18 de marzo 2009 - 00:00

El fantasma es una fuga de capitales

Zurich - Los bancos suizos podrían perder hasta el 7% de los activos que gestionan como consecuencia de la histórica decisión tomada el viernes por la Confederación Helvética de flexibilizar el secreto bancario frente a la presión internacional, indicaron analistas.
«Suiza cedió más terreno de lo que esperábamos y ha puesto en marcha un movimiento que podría cambiar radicalmente el paisaje bancario privado» del país, previno Peter Thorne, analista del banco Helvea.
Los activos con mayor riesgo de salir de la Confederación se encuentran en manos de acaudalados europeos y estadounidenses.
Entre el 30% y el 50% de los activos bajo gestión en Suiza, primer centro mundial de gestión de fortunas, proceden de la Unión Europea y podrían ser repatriados, subraya Thorne, destacando el mayor grado de vulnerabilidad de los bancos pequeños respecto de los grandes grupos.
En efecto, UBS y Crédit Suisse, líderes suizos del sector, diversificaron sus actividades entre el offshore (cuentas no radicadas en Suiza) y el onshore (la gestión de la cuenta en el país de residencia). En cambio, muchos establecimientos privados se concentraron casi en exclusiva en el offshore.
Mayores pérdidas
Citigroup, que estimó que la repatriación de activos se colocará entre el 2% y el 7% para los bancos suizos, citó a Bank Vontobel, EFG International y Julius Baer entre las entidades que más podrían perder con la flexibilización del secreto bancario.
Mientras UBS y Crédit Suisse se expondrían a una caída del 1,5% y el 1,8% del número de activos, respectivamente, esa cifra se elevaría al 6,5% para EFG International, según analistas de Citigroup. El banco estadounidense estimó que los servicios ofrecidos por este banco privado a los europeos corresponden al 36% de sus activos bajo gestión.
Suiza, junto con Luxemburgo, Austria y Mónaco, anunciaron el viernes que flexibilizarían las leyes del secreto bancario, empujados por la comunidad internacional, que amaga con dar guerra a los paraísos fiscales. El Gobierno suizo se comprometió a acatar los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que contemplan el intercambio de información con otros países.
La decisión de estos países europeos intervino antes de que el Grupo de los Veinte (G-20), que reúne a las principales potencias y países emergentes del mundo, se reúna el 2 de abril en Londres, donde abordarán la creación de una «lista negra» de los paraísos fiscales no cooperativos como una de las respuestas a la crisis financiera global.
Según el ministro suizo de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, el primer ministro británico, Gordon Brown, se comprometió, tras el gesto histórico de Berna, a «apoyar a Suiza para que el G-20 no la incluya en una lista de países que no cooperan».
«¿Qué pesa más: la pérdida del secreto bancario o el alivio de no figurar en una lista negra de la OCDE?», se preguntó Marcel Staub, del banco Vontobel, dejando abierta la respuesta.
La Asociación Suiza de Banqueros se mantiene por ahora optimista y estima que la nueva medida no provocará una huida de los capitales, puesto que la ayuda administrativa que ofrecerán los bancos a las autoridades sólo será acordada si existen sospechas fundadas.
En Alemania, esa condición causó malestar el lunes, donde el Ministerio de Finanzas afirmó que «arroja dudas sobre la voluntad real de adoptar sin restricciones los estándares de la OCDE». «La presión política debe mantenerse a nivel internacional», sostuvo un comunicado del ministerio.
A fines de 2008, los bancos suizos tenían depositado 1,4 billón de euros procedentes del extranjero (1,8 billón de dólares al cambio actual), una baja del 28% respecto del año anterior. Más de la mitad procedía de clientes institucionales.
Según el diario suizo Le Temps, que proclama «la muerte del secreto bancario», «el revés es terrible para Suiza».
Agencia AFP

Dejá tu comentario