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El FBI prevé que habrá represalias si queman el Corán
El pastor Terry Jones, junto a su iglesia de Gainseville, Florida. El religioso fundamentalista ratificó que promueve la jornada internacional de quema del Corán, pese al clamor en sentido contrario.
Petraeus indicó en declaraciones al canal de televisión NBC que las imágenes del texto religioso serán usadas por los extremistas islámicos para propagar el antiamericanismo y perjudicar a la misión estadounidense en Afganistán y en otras áreas del mundo.
«Estamos preocupados porque las imágenes del Corán ardiendo puedan ser usadas de la misma forma en que los extremistas usaron las imágenes (de la prisión iraquí de Abú Graib), que en algún sentido son indelebles», destacó Petraeus.
«Serán usadas por aquellos que nos desean el mal para incitar a la violencia e inflamar a la opinión pública en nuestra contra y contra nuestra misión aquí en Afganistán, así como sin duda nuestras misiones alrededor del mundo», agregó.
Las fotos que se difundieron en 2004 de la prisión de Abú Graib (Bagdad), en las que se veía a soldados estadounidenses mientras abusaban de prisioneros, generaron indignación en todo el mundo.
A pesar de las advertencias y del repudio local e internacional ante sus planes, el pastor evangélico bautista estadounidense Terry Jones insistió en sus intenciones de quemar 200 ejemplares del Corán en coincidencia con el aniversario de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
«Estamos tomando estas preocupaciones muy seriamente», indicó Jones, líder de la casi desconocida Dove World Outreach Center de Florida, pero «actualmente tenemos la intención de seguir adelante» con la iniciativa. Las autoridades no pueden intervenir hasta que los libres estén efectivamente encendidos.
Ante ello, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, fue la funcionaria estadounidense de más alto rango en hablar sobre el asunto «alentada por la clara e inequívoca condena del vergonzoso e irrespetuoso acto por parte de los líderes religiosos estadounidenses de todas las religiones».
La Casa Blanca también alzó su voz al advertir que el caso pondría en riesgo las vidas de los soldados estadounidenses en Afganistán. «Coloca a nuestras tropas en una situación compleja», indicó el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.
El coro de críticas superó las fronteras. Ya se manifestaron al respecto Alemania, la ONU, la Liga Árabe, la Unión Europea y numerosos países de América Latina.
Agencias DPA, EFE, AFP y Reuters


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