19 de octubre 2009 - 00:00

El festival de Roma, como el clima, no termina de definirse

George Clooney y prometida asistieron a la exhibición de «Up in The Air», uno de los films rotundamente comerciales que conviven con cine arte de bajo presupuesto en una muestra que aún busca su perfil.
George Clooney y prometida asistieron a la exhibición de «Up in The Air», uno de los films rotundamente comerciales que conviven con cine arte de bajo presupuesto en una muestra que aún busca su perfil.
Roma - La amplitud térmica de Roma podría compararse, por estos días, con la de regiones andinas: calor y sol quemante durante el día, frío -en ocasiones glacial- durante la noche: la «ottobratta romana» como suele llamarse a esta particularidad climática de octubre. Exactamente con este mismo clima se está desenvolviendo la cuarta edición del más joven de los festivales de cine europeos con pretensiones de equipararse en un futuro próximo a Cannes y Berlín: una concurrencia más compacta que la de ediciones anteriores (en especial en la neurálgica zona del mercado, cuya aceptación internacional creció casi un 20% en relación al año pasado), y un nivel de exhibiciones un tanto menos cálido y todavía sin un perfil específico: en la programación oficial conviven desde material de cine arte de bajo presupuesto hasta productos americanos rotundamente comerciales, como «Up In The Air» con George Clooney. Por la Argentina lo hace «Plan B», comedia sentimental gay de Marco Berger.

A propósito de comedias, éste es el género que menos abunda en la selección de este año -rasgo extensivo a todas las secciones-, y otra de las características es el cine hecho por mujeres, incluyendo el debut como directora de Stefania Sandrelli con su film biográfico «Cristina» (no es una vida de actualidad sino la de la oscura poeta del siglo XIV Cristina Da Pizzano), casi en la misma línea de «Visión» de Margarethe Von Trotta, que está consagrada a otra artista de tiempos remotos, aunque redescubierta años atrás por el disco: la compositora religiosa del siglo XII Hildegard Von Bingen.

La actriz Margherita Buy, nombrada «madrina del festival», protagoniza el tenso drama -fuera de competencia- «El espacio blanco», de Francesca Comencini, cuyo tema es el tratamiento de los bebés pre-sietemesinos (nacidos con poco más de seis meses), y además, Meryl Streep, que presenta el film ya visto en la Argentina «Julia & Julie» es la gran estrella homenajeada en Roma.

«Triage», el film de apertura, golpeó fuerte por la crudeza de sus imágenes: interpretado por Colin Farrell y dirigido por el bosnio Denis Tanovic. Este trabajo, ambientado en el Kurdistán en guerra, relata la vida de dos fotógrafos que cubren los enfrentamientos hasta que a uno de ellos una mina le vuela las piernas.

Los buenos negocios realizados ya en el mercado del film del festival (el número de representantes de la Argentina también es superior al de otros años) se celebran todas las noches con fiestas en una discoteca en el interior de Villa Medici, sobre las alturas de Piazza Spagna (anoche, además, hubo una divertida demostración de acrobacias desde las ventanas superiores de la Villa, en un modesto estilo De la Guarda). Se contabilizan este año 290 compradores contra los 260 de 2008 y 50 de 2007, 70 vendedores contra 40 y 20 respectivamente, y 32 películas presentadas en exclusividad en el mercado contra 24 el año pasado.

Paralelamente, en esta edición comenzaron a funcionar las jornadas de compra y venta de derechos que organiza la comisión de Roma-Lazio (una actividad paralela al habitual New Cinema Network), y que por el lado criollo está representada, por primera vez en este festival, por la Argentina Film Comission que depende del Ministerio de Desarrollo Económico del gobierno de la Ciudad. Presidida la delegación la titular de la AFC, Ana Aizemberg, están en Roma -entre otros- los realizadores y productores Fernando Sokolowicz, Juan Bautista Stagnaro, Jorge Poleri, Juan Vera y Pablo Fendrik.

En estos espacios también se termina de definir la lista de invitados que tendrá el primer mercado argentino Ventana Sur, que con sede en Harrods y coproducción entre el Incaa y el Marché Du Film del festival de Cannes reunirá en Buenos Aires, entre el 26 y el 30 de noviembre, a compradores y vendedores del mundo, aunque con acento en el área latinoamericana.

Jerome Paillard, director del Marché de Cannes, declaró que la región necesitaba un mercado de este tipo, ya que su par Guadalajara constituye -en sus palabras- «un formidable festival», aunque todavía no especializado en ese continente. Hasta el momento se contabilizan 200 compradores, incluyendo representantes de Australia y EE.UU.

El refuerzo del sector de mercado en los festivales de cine, que históricamente priorizaban únicamente su selección artística, es una de las características de los últimos tiempos, a la luz de la intensa competencia de otras formas de consumo audiovisual.

Políticamente, la tendencia observada el año pasado según la cual Europa quería constituir, a este altura del año, un polo de mercado que compitiera con el American Film Market de Los Angeles (que se celebra dentro de unos pocos días), parece acentuarse, y ése es el elemento que ha logrado colocar al Festival de Roma, que a diferencia de Venecia tiene un mercado de cine, en el calendario internacional de festivales, y es también eso lo que habría terminado de decidir a Cannes a sostener Ventana Sur. Para muchos europeos, el American Film Market ha despreciado un tanto groseramente la diversidad temática del producto cinematográfico, concentrado como está en material para consumo local -incluyendo al televisivo-, y más que en 2008 prefieren ir a Roma en lugar de hacerlo a Los Angeles.

Rosario Cicutto, director del mercado en este Festival (llamado The Business Street), fue bastante claro el día de la apertura: «Queremos constituir un único mercado europeo, grande y vasto, que funcione los 12 meses del año, rotando entre Berlín, Cannes y Roma. Sólo con esta energía sin solución de continuidad, con la colaboración de iniciativas paralelas como Film London, Cineuropa y Centoautori, la producción cinematográfica europea se mantendrá vigente».

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