29 de marzo 2012 - 00:00

El final más temido por el Gobierno porteño

En el macrismo son cada vez más quienes se preguntan quién aconsejó a Mauricio Macri a devolver la transferencia del control de subterráneos, al mismo tiempo que alimentan una duda por la presunta aplicación de una medida drástica para obligar al jefe de Gobierno a controlar el transporte. Esa posibilidad, sería desordenada y caótica, pero no imposible. Es que, los subterráneos porteños son de la Ciudad de Buenos Aires, no sólo porque circulan dentro de sus fronteras, sino porque también los construye, los amplía o hace nuevos. La transferencia hoy, en sí misma, es decir, de lo cual quiere desprenderse el Gobierno nacional es de ser el concedente (además de un ahorro en subsidios). Si el Gobierno nacional rescindiera el contrato con Metrovías, Macri contaría con horas para hacerse cargo de los subtes, ya que, es ese contrato el que hace recaer en el Gobierno nacional el control y fiscalización del transporte porteño. Por eso, en el acta acuerdo que Macri firmó y luego devolvió, se estipuló un plazo, que vence la semana próxima, para realizar los actos jurídicos necesarios por concretar el traspaso. Dentro de esos actos, por ejemplo, estaba el de redactar nuevamente el contrato con la empresa, para separar el ferrocarril Urquiza, que no dependería nunca de la Ciudad de Buenos Aires (y es parte del acuerdo con la concesionaria) y buscar un modelo que transfiera las obligaciones y derechos de la administración nacional a la porteña.

En ese supuesto, que ya ha sobrevolado algunos despachos de la Casa Rosada, Macri inmediatamente acordaría con Metrovías. Sería una cuestión de emergencia y hasta práctica, ya que no habría otra empresa en lo inmediato que se hiciera cargo del transporte. Tan es así, que cuando la Ciudad inauguró los primeros metros de la Línea H, la última que se comenzó a construir durante las gestiones de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman, le otorgó a la misma empresa la explotación. En esa línea, por caso, nada tiene que ver el Gobierno nacional.

La sanción de la ley de transferencia por parte del Congreso quizá sería un fundamento para que la Nación termine con la concesión, pero se trataría de una final conflictivo que complicaría a los usuarios del transporte en primera medida.

Luego, habrá que ver si la ley no es cuestionada, y cómo Macri continúa por la vía judicial rechazando hacerse cargo de los subtes contra el Gobierno nacional y ahora contra el Congreso.

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