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“El funk nunca obliga al público a hacer silencio”
Maceo Parker: «Un recital de jazz tradicional es casi como leer un libro en la biblioteca, hay que estar callado. Con el funk hasta se puede bailar».
Periodista: Muchos hablan sobre el funk, pero no muchos saben realmente qué es ¿Usted se animaría a darnos una definición?
Maceo Parker: Probablemente es «la belleza». Pero la belleza está en el ojo del que
la ve, por lo tanto otras personas darán otras respuestas. Para mí, es el estilo de música que en primer lugar hace sonreir, mover la cabeza, festejar. Hay muchos otros, claro, que causan esa sensación, pero uno puede tocar un estilo de música a la vez, y cuando comencé a tocar funk, me metí totalmente en ese «groove» y me quedé allí.
P.: ¿Qué dice a aquellos que le critican haberse alejado del jazz más tradicional?
M.P.: Yo hago lo que James Brown hacía. Crecí con él, grabé un 90% de la música que él grabó. Las personas que dicen eso, tienen razón, yo no toco jazz tradicional. O sea, podría hacerlo, pero prefiero tocar funky. Para mí la música funky es libertad: le da a la audiencia el derecho a aplaudir, bailar, pararse, festejar, moverse. En el jazz tradicional la gente debe sentarse y escuchar, y no es apropiado hacer sonidos. Me gusta por la desinhibición; la audiencia puede hacer lo que el cuerpo le pida. Un recital de jazz tradicional es casi como leer un libro en la biblioteca, hay que estar callado. Con el funk hay que sentir, y si alguien desea, hasta bailar.
P: ¿Qué significó James Brown en su vida?
M.P.: Fue un gigante del funk, mucho antes de que yo empezara en la música. Lo escuchaba en la radio, pasaban sus grabaciones en el teatro Apolo, tocando música funky y blues. Fue el Michael Jackson de su era. Cuando entré en su grupo, me di cuenta de que estaba en una banda con los mejores del mundo. Estando con él tantos años, aprendí a incluir al público en el show,
a repetir algún tema si lo sentía conveniente. Y eso es lo que significa para mí, casi como si hubiera ido a la universidad de James Brown. Siempre le voy a agradecer por haberme permitido ingresar en esa universidad.
P.: ¿Qué otros maestros o colegas considera que fueron importantes en su carrera?
M.P.: Tengo que mencionar a mi profesor de banda en el secundario, que tocaba el saxo barítono, y llegó cuando yo estaba en octavo año en la escuela pública. Fue muy importante porque trabajó conmigo personalmente, reconoció en mí algo que no vio en otros estudiantes, y por eso me convertí en su proyecto número uno. Su nombre era James Banks, y siempre le voy a estar agradecido. Murió antes de que yo terminara la universidad.
P.: El funk, el rythm & blues y el jazz son géneros que surgieron de la comunidad afroamericana, pero luego fueron adoptados por músicos alrededor de todo el mundo. ¿Que se ganó o se perdió en ese proceso?
M.P.: Yo no creo que nada se gane o se pierda. Especialmente, no creo que nada se pierda. Creo que lo que hago yo y hacemos todos es más bien una continuación de lo que hicieron los que vinieron antes. Nosotros imitamos lo que hicieron los anteriores y agregamos lo propio, y ahora hay gente imitando mi estilo. Tanto en el funk, como en el jazz, como en el blues hay nuevos músicos que tocan lo que a ellos le gusta, y el ciclo continúa indefinidamente.
P.: Su último álbum editado, «Roots and Grooves», se conoció en 2007. ¿Grabó algo con posterioridad?
M.P.: Si, grabé con la big band con la que tocamos en Alemania unos «covers», y están en proceso de edición. Estoy ansioso por que sean terminados.
P.: ¿No hay proyecto de otro disco con temas propios?
M.P.: No estoy grabando canciones propias. Pero sí pensando en comenzar un proyecto en el que pueda grabar con un coro, quizás algunos temas del colegio, o canciones religiosas, o algo de pop.
P.: ¿Quiénes serán sus compañeros de escenario en el Gran Rex?
M.P.: Voy a tocar con mi tecladista Will Boulware, que «se toca todo». Tenemos mucha suerte de contar con él. Mi guitarrista, que es de mi pueblo natal, es Bruno Speight. Mi bajista, de Baltimore Island, es Rodney «Skeet» Curtis. Mi baterista es mi sobrino, que toca batería igual que su padre, y se llama Marcus Parker. Mi hijo Corey se encarga de la parte del rap. Martha High, a quien conocí porque trabajó con James Brown durante 38 años, hace las voces. Además, nos está acompañando un trompetista, con el que trabajé acompañando a Prince, llamado Lee Hogans.
Entrevista de Ricardo Salton


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