8 de junio 2009 - 00:00

“El Gobierno iría por comercio de granos tras las elecciones”

En la Argentina las inversiones pagan un muy alto «costo de incertidumbre», según el titular de la Bolsa de Comercio de Rosario, Jorge Weskamp.
En la Argentina las inversiones pagan un muy alto «costo de incertidumbre», según el titular de la Bolsa de Comercio de Rosario, Jorge Weskamp.
«El precio de los granos en la Argentina no es el mejor posible, porque cuando hay incertidumbre los operadores se cubren», evaluó Jorge Weskamp, titular de la Bolsa de Comercio de Rosario, quien ve a los controles del Gobierno como los principales responsables de la mermada actividad que muestran las plazas granarias locales. En un contexto de fuertes subas en el precio de la soja -principal fuente de divisas del país-, el director de la centenaria entidad rosarina reconoció que teme que tras las elecciones se reactive el proyecto de instalar una Junta Nacional de Granos. «Ya dijeron que van por todo...», puntualizó Weskamp.

Periodista: ¿Imagina un comercio de granos monopolizado por el Estado, como plantea un sector del oficialismo?

Jorge Weskamp: Pienso que puede ocurrir, porque el Estado ha detectado sectores sobre los cuales interviene. Esto no lo invento yo, el Gobierno ha dejado trascender esta idea. Cuando el Gobierno habla de ir por todo después del 28 de junio, incluye al comercio de granos. Pero las intervenciones sólo generan efectos negativos. En Canadá y Australia las juntas de comercio de granos fueron privatizadas, porque fueron focos de corrupción y generaron resultados negativos para el negocio.

P.: ¿La ONCCA dificulta el comercio de granos?

J.W.: Es importante que se ocupe de estadísticas y control del comercio, pero en lo que no estoy de acuerdo es que se necesiten permisos previos para comerciar. No ocurre en ningún lugar del mundo. Se han desvirtuado las funciones de un organismo de control, para convertirlo en uno autorizante, con medidas paraarancelarias.

P.: El Gobierno señala que debe preservar el mercado interno.

J.W.: La mejor manera de hacerlo es permitir que se produzca lo máximo posible. Así vamos a cuidar la mesa de los argentinos y la mesa del mundo. Ahora estamos retaceando comida aquí y en el exterior. Estamos en condiciones de producir tres veces más.

P.: ¿Cómo está operando actualmente el mercado de granos en Rosario?

J.W.: En forma precaria, con poca fluidez, y las posibilidades de hacer negocios se han restringido. Hay un conjunto de reglamentaciones que entorpecen y los plazos de pago se han alargado. En otra época se podía decidir qué sembrar en función de determinados precios a futuro. Eso ya no existe y el productor está embarcado a ciegas. Tiene grandes guías, sabe, por ejemplo, que hoy le conviene más sembrar soja que trigo o maíz, pero no sabe cuál será el precio de venta en el momento de cosecha.

P.: ¿Siempre el productor es el más perjudicado?

J.W.: El mercado está alterado, entonces todos toman un margen por las dudas y el precio que llega al productor es menor. Si se pudieran tomar los precios del exterior libremente y sin retenciones, ésa sería la mejor fórmula para que se restablezca el orden en la economía agrícola.

P.: La soja, el principal producto que exporta la Argentina, muestra cotizaciones en alza. ¿Esto no impulsa el mercado?

J.W.: El precio está arriba porque hay escasez mundial y por la sequía, pero igual hay trabas para que el precio no sea el mejor posible. Los mecanismos locales generan incertidumbre que obliga a los operadores a cubrirse. En la Argentina hay un fuerte costo de incertidumbre. El riesgo se mide, tiene un valor. En agricultura hace que el precio que llega al productor sea inferior. Hoy, por ejemplo, son unos $ 30 que se pagan de menos.

P.: Usted habló de restricciones. Se refiere otra vez al Gobierno...

J.W.: Hay problemas desde mediados del año pasado. La Resolución 125 fue lo que más estado público tomó, pero detrás hay un conjunto de disposiciones que afectan mucho la operatoria de mercado. La Resolución 543 ofrece una ventana muy pequeña (45 días) para fijar precios de exportaciones y derechos de exportaciones. Esto hace que las operaciones sean casi de contado, no se puede fijar la fecha.

P.: Se activaron opciones para prolongar los plazos.

J.W.: Son excepciones circunstanciales, como con la precosecha de trigo. Se da hasta un año para embarcar, pero es un precio inducido por el Gobierno. Es un comercio regulado. Meter mano y toquetear mercados produce acción y reacción. Hoy vemos para adelante una vuelta a la siembra de soja y una reducción de trigo y maíz, que son los mercados más manipulados. El Gobierno no le encontró la vuelta a permitir que haya control del abastecimiento en libertad de mercado.

Entrevista de Pablo Domini

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