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“El inmortal” revive al policial francés
El director Richard Berry halló el vehículo ideal para que Jean Reno vuelva a brillar: un film que respeta la tradición del «polar» sin dejar de aportar elementos nuevos al género.
Antes, mucho tiempo atrás, era común ir al cine a ver un policial francés. Para la década de 1980, un policial francés era ya algo raro, y sólo llegaban periódicamente los policiales más personalistas y enfocados en la acción que protagonizaban Alain Delon y Belmondo. Pasó el tiempo, y lamentablemente, el «polar» (como le dicen los propios franceses al género) es algo cada vez más raro, y si aún existe, llega poco y nada a los cines argentinos. Generalmente son producciones de Luc Besson que a veces parecen calcadas una de otra, y, si no, las películas protagonizadas por Jean Reno, tal vez el último actor francés identificado con el cine negro, pero los directores y guionistas no siempre lo ayudan, por lo que ya hace demasiado tiempo venía resignándose a hacer más o menos de sí mismo en un film tras otro.
Entre varias cualidades, lo bueno de «El inmortal» es que vuelve a darle un buen papel a Jean Reno, y no precisamnete el de policía bonachón con el que estaba siendo identificado. El director supo buscar un vehículo adecuado para que Reno brille componiendo un personaje complejo que renueve su carrera, y que al mismo tiempo respete la tradición del polar sin dejar de aportar elementos nuevos al género. Parte de este hallazgo quizá se deba a que el director Richard Berry es también un actor de vasta trayectoria, incluyendo su participación en algunos de los últimos grandes films noirs franceses, como por ejemplo «La soplona».
«El inmortal» es un policial hecho y derecho, original, lleno de crudeza y sordidez, más la preocupación por describir correctamente cada personaje que se espera de un film europeo. La premisa argumental surge del extraño comienzo, filmado casi como si se tratara de un film fantástico, para luego ir situando al espectador en un contexto más y más realista. La película empieza con Jean Reno conduciendo un auto con un chico, al que por suerte deja en la calle antes de ir al estacionamiento, ya que ahí lo esperan ocho mafiosos que lo acribillan sin asco dejándolo por muerto. Sin embargo los médicos le sacan los 22 balazos de todas partes de su cuerpo, en un largo proceso severamente vigilado por la policía, ya que el hombre en cuestión es uno de los más conspicuos Padrinos de la mafia de Marsella.
Lo que sigue es la historia de una venganza, obviamente, pero no la de ese intento de homicidio, sino de otro asesinato posterior llevado a cabo con la peor saña. El guión tiene matices curiosos en el género, y exhibe un cuidado especial por que ningún personaje sea sólo un hampón a liquidar a tiros, sino que cada uno tiene una pequeña historia alrededor. Aunque ésta es la historia de una venganza, sobre todo cuenta la traición a una amistad entre tres socios que fueron cambiando con el tiempo, no precismente para bien.
Berry. quien tiene a su cargo un personaje clave, es muy buen director de actores, y también logra una puesta en escena muy personal a la hora de hacer explotar la acción en la pantalla, que se tiñe de sangre con escenas ultraviolentas sorprendentes y absolutamente adecuadas al asunto que se narra. Entre tanto detalle, en algún momento «El inmortal» se puede hacer un poco larga, pero no mucho. Todo fan del cine negro debería echarle una ojeada.


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