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El juego según Claudio Gallina
«Homo Ludens» muestra a Claudio Gallina centrado en el juego y con cambios en su paleta, ahora mucho más luminosa y transparente.
Su leit-motif, niños durante su escolaridad, en una suerte de rescate de la escuela pública sarmientina que se había extendido por Latinoamérica, el respetado guardapolvo blanco, el pizarrón y la tiza, el pupitre de madera, los juegos en el patio, en un contexto escenográfico. Debe recordarse que Claudio Gallina también estudió escenografía con el gran maestro vestuarista y escenógrafo del Teatro Colón, Eduardo Lerchundi.
Detrás de esta temática nostálgica y lúdica, están sus ideas sobre la educación, su actual degradación, lo que puede comprobarse analizando las frías estadísticas. «Homo Ludens», su muestra actual, cuadros, objetos y una instalación que pueden verse en el Centro Cultural Recoleta, lo muestra apartado del tema escolar.
Hay cambios en su paleta, ahora mucho más luminosa y transparente, la nostalgia no ha quedado afuera ya que aparecen el sube y baja, la gomera, el yo-yo, las rondas de los ahora adolescentes en un paisaje de fondo que Gallina pinta, adrede, con levedad.
Recordamos una conversación con el artista hace ya varios años, acerca de su permanente itinerancia y desarraigo, de allí, la presencia de una casita, elemento recurrente en su obra y presente en la instalación mencionada.
Gallina propone una verdadera participación a la manera en la que Hans-Georg Gadamer se refiere al concepto de juego, «en él todos somos cojugadores», y en el que jugar exige siempre un «jugar-con», lo que también vale para el juego del arte, ninguna separación de principio entre la propia confirmación de la obra de arte y el que la experimenta.
Clausura el 8 de abril.
L.F.


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