22 de diciembre 2015 - 00:00

El juicio político se toma un receso

Brasilia - El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, archirrival de Dilma Rousseff, confirmó ayer que el trámite para un juicio político ("impeachment") contra la mandataria será reiniciado el año próximo, una vez que el Supremo Tribunal Federal (STF) aclare algunos detalles sobre el proceso.

"Persisten algunas dudas que precisan ser esclarecidas con el Supremo", explicó Cunha, quien confirmó que la Cámara de Diputados iniciará mañana un receso que se prolongará hasta el próximo 2 de febrero, lo cual interrumpirá al menos hasta esa fecha el proceso para un eventual juicio con vistas a la destitución de Rousseff.

El máximo tribunal ordenó la semana pasada que la Cámara baja reinicie todo el trámite, que había comenzado a principios de este mes, por "errores de procedimiento" en algunas de sus fases.

Entre otros puntos, determinó que deberá elegir otra vez a los miembros de una comisión que analizará si existen razones jurídicas para el proceso contra Rousseff, lo cual supondrá repetir una votación realizada el pasado día 8.

Según Cunha, uno de los puntos que el STF deberá esclarecer ahora es qué pasará si los candidatos escogidos por los partidos no reciben el visto bueno de la mayoría de los miembros del pleno de la Cámara.

"No sabemos qué pasaría si hay miembros rechazados por el voto", dijo el dirigente del PMDB que, tras años en la base de la coalición oficialista anunció su pase a la oposición a mitad de año. "Según la sentencia de la Corte, si no son elegidos los candidatos que propongan los partidos pudiera no haber alternativas" para conformar esa comisión de diputados, agregó. Ese grupo deberá estar integrado por 65 legisladores de todos los partidos con representación parlamentaria.

El proceso de juicio político fue iniciado a instancias de la oposición, que acusa a la mandataria de haber incurrido en un "delito de responsabilidad" al supuestamente avalar unas maniobras contables con las que el Gobierno maquilló sus resultados fiscales de 2014 y los balances parciales de 2015.

En tanto, durante su participación en la Cumbre de presidentes del Mercosur en Asunción, Paraguay, Rousseff dijo ayer la crisis política que afecta a Brasil está llegando a su fin y recordó que durante los últimos años su administración estuvo tratando de evitar los efectos de la crisis mundial que explotó en 2008 en el mundo desarrollado y se adoptaron políticas contracíclicas, como la reducción de impuestos, la ampliación del crédito, el fomento de inversiones y del consumo de las familias.

"Pero la lentitud de la recuperación mundial y la violenta caída de los precios de los commodities, abriendo el fin de un superciclo, afectaron nuestro crecimiento, junto con factores internos de forma coyuntural", indicó.

Para Rousseff, "la reorganización del cuadro fiscal traerá resultados positivos", y "junto con el fin de la crisis política se garantizará la recuperación sostenida, sólida y duradera" del país.

El Gobierno de Brasil está decidido a reducir la inflación, consolidar la estabilidad macroeconómica, aumentar la confianza en la economía, fomentar las inversiones, e iniciar un nuevo ciclo. Rousseff advirtió, sin embargo, que "habrá que convivir, por un período bastante significativo con el fin del superciclo de los commodities, pero no se volverá atrás en los avances obtenidos", sentenció.

En tanto, Cunha sumó ahora la acusación de haber recibido sobornos por 1,9 millón de reales (500 mil dólares) de la empresa constructora OAS para facilitar contratos de obras para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Agencias EFE y DPA

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