18 de mayo 2015 - 00:00

El mayor aliado del PT ya planea el divorcio

 Brasilia - Durante los últimos veinte años, el mayor partido político de Brasil no presentó un candidato a la presidencia, contentándose con asociarse con el eventual ganador para así retener una porción de poder. Eso, al parecer, ya no sucederá más.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que para muchos encarna una clase política interesada en el clientelismo político, está ahora presionando por su propia agenda legislativa mientras se prepara para competir por la presidencia en 2018.

Fuentes del PMDB dijeron que el partido está revisando su programa político y preparándose para abandonar su alianza de doce años con el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de la presidenta Dilma Rousseff para la próxima elección.

El PMDB, un partido aglutinador que fue tolerado durante la dictadura militar de 1964-1985, no tiene una ideología definida pero en general es más proempresa y conservador en términos sociales que el PT.

Es una aglomeración amorfa de jefes regionales que frecuentemente representan intereses contradictorios y pocas veces están unidos detrás de su propio candidato presidencial.

Se alió con quien estuviera en el poder, sea el PT o el centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que gobernó Brasil entre 1995 y 2002.

Aun así, el PMDB tiene un gran poder en el Brasil actual. Controla ambas cámaras del Congreso y la vicepresidencia, con el poder de impulsar o bloquear legislación. Tiene además varios miembros en el gabinete de Rousseff, incluyendo ministerios clave como Agricultura y Energía, y su apoyo es esencial para la aprobación de impopulares medidas de austeridad que Brasil tiene que adoptar para poner sus finanzas en orden.

"Estamos allanando el camino para la victoria en 2018. No podemos perder la oportunidad para hacer realidad el sueño de cincuenta años de nuestro partido: elegir el presidente del país", dijo Wellington Moreira Franco, exministro de Rousseff y principal arquitecto del plan de renovación del PMDB, a líderes regionales, generando una fuerte ronda de aplausos.

El PMDB mantendrá una convención en septiembre para relanzar su plataforma antes de probar las aguas en las elecciones municipales de 2016.

Tiene una fuerte presencia en pequeñas ciudades a lo largo de gran parte de Brasil, un legado del régimen militar cuando era el único partido de oposición al que los políticos tenían permitido unirse. Ahora está apuntando a las grandes ciudades, donde los votantes enojados tomaron las calles para protestar contra la corrupción y los malos servicios públicos.

El PMDB está también buscando fuertes candidatos presidenciales. Sólo una vez el país eligió un presidente de las filas del partido, en 1985, cuando se restauró la democracia, pero Tancredo Neves murió antes de asumir el poder.

Su compañero de campaña José Sarney, quien respaldaba a los militares y que se pasó al PMDB, se transformó en su único presidente hasta la fecha.

El presidente de la Cámara baja del Congreso, Eduardo Cunha, un evangélico con una agenda conservadora, negó tener intención de competir en 2018. Sin embargo, éste -apodado Frank Underwood por los críticos, que lo comparan con el inescrupuloso protagonista de la serie de Netflix "House of Cards"- parece estar en modo de campaña.

Estuvo haciendo viajes semanales en Brasil para hablar con políticos locales, con paradas en hospitales para visitar pacientes.

Otra posibilidad es el alcalde de Río de Janeiro Eduardo Paes, quien cuenta con albergar unos exitosos Juegos Olímpicos el año próximo para impulsar su perfil, aunque los preparativos de la ciudad para el evento están atrasados.

Asesores del vicepresidente Michel Temer dicen que tampoco debería ser descartado, aunque para 2018 tendrá 78 años. Temer es el presidente del partido, pero le falta carisma.

Cunha captó la atención al poner a trabajar la Cámara de Diputados a un ritmo enérgico. Temas polémicos, como la tercerización del trabajo y bajar a 16 años la edad de imputabilidad para delincuentes juveniles, elevaron su perfil entre los votantes de centroderecha.

La estrategia también desvió algo de atención del escándalo de Petrobras, en el que Cunha y otros líderes del PMDB han sido implicados. Cunha niega haber cometido un delito.

Agencia Reuters

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