Poco antes de asumir formalmente, Barbosa participó en una teleconferencia con inversionistas de Brasil y el exterior, en la que reiteró lo dicho poco después de ser anunciado el viernes como nuevo jefe de Economía: que mantendrá la política fiscal de su antecesor, en busca del reequilibrio de las cuentas.
No obstante, el mercado reaccionó con nerviosismo: el dólar pasó la barrera de los cuatro reales, cotizado a 4,023 reales, y el índice Bovespa, principal indicador de la Bolsa de Valores de San Pablo, tuvo pérdidas de un 1,62%.
El 1 de octubre, la moneda brasileña tocó su mínimo histórico en 4,24 unidades por dólar y el viernes pasado cuando Levy salió del Gobierno perdió 1,42%. En esa sesión, la Bolsa retrocedió un 2,98%.
"Quiero subrayar que la dirección de nuestra política económica es la misma, nuestro foco sigue siendo el ajuste fiscal y la reducción de la inflación", dijo en la teleconferencia Barbosa.
Brasil tiene una inflación anualizada del 10,48% y cerró 2015 con un déficit de ahorro primario cercano al 2% del PBI.
En declaraciones recogidas por el portal G1, del Grupo O Globo, el exdirector del Banco Central brasileño, Mario Mesquita, vaticinó que la presión sobre los activos brasileños continuará hasta que haya una mayor certeza con respecto a las prioridades que tendrá la política económica del flamante ministro.
Por su parte, analistas de mercado citados por el portal del diario Folha de Sao Paulo dijeron que el mayor temor del mercado es que Barbosa, quien comandaba el Ministerio de Planificación y está estrechamente vinculado a Rousseff y muy cercano a los sectores más progresistas del Partido de los Trabajadores (PT), ceda, presionado por la presidenta, a aplicar políticas económicas y fiscales similares a las de su primer Gobierno, entre ellas, el aumentar la deuda pública y la exención fiscal a determinados sectores con el fin de preservar los empleos y promover las inversiones.
"Se tomaron muchas acciones, en especial en los gastos del Estado. Infelizmente, no fue suficiente para alcanzar la meta fiscal inicial este año debido a que la reducción de la actividad económica golpeó nuestra recaudación impositiva", dijo Barbosa en referencia a la fuerte reducción del ahorro primario que tuvo que asumir el gobierno en 2015.
El nuevo ministro reiteró el compromiso de alcanzar la meta fiscal del 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI) el año próximo, que dependerá de la creación de un impuesto a las transacciones financieras, entre muchas otras variables, que deberá llegar al Congreso en el primer semestre. "Estamos enfocados también en reformar los gastos obligatorios del Estado. El mayor costo de Brasil es la seguridad social, que junto con la asistencia social, suman un 47% de todos los gastos primarios", explicó.
Barbosa dijo que el Gobierno enviará un proyecto de ley y uno de enmienda constitucional a inicios de 2016 para modificar la edad de acceso a los beneficios de seguridad social, que deberán atravesar el filtro de un Congreso que fue reacio a apoyar el ajuste de Levy durante 2015.
En el acto de juramentación de Barbosa, Rousseff agradeció a Levy por su "decisiva" labor para hacer "ajustes imprescindibles". "Su dedicación, así como su trabajo ayudaron en la aprobación de la legislación fiscal, aún en un ambiente de crisis política", dijo.
Durante la breve gestión del ahora exministro, el Gobierno de Rousseff redujo cinco veces la meta de ahorro primario de 2015, hasta dejarla en un déficit de casi 2 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). La semana pasada, los legisladores aprobaron un superávit fiscal de apenas un 0,5% para 2016, por debajo del 0,7% que pretendía Levy.
| Agencias AFP, Reuters, EFE, ANSA y DPA |


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