19 de diciembre 2016 - 23:38

El misterioso balde rojo con pruebas que apareció tras 22 años

Un VHS en donde se ven forenses trabajando sobre cadáveres, disparó esta nueva reapertura de la hipótesis que conduce a la pista iraní.

en un freezer. Dentro de un balde rojo aparecieron las supuestas pruebas que demostrarían la existencia de una camioneta utilizada como coche bomba para volar la AMIA.
en un freezer. Dentro de un balde rojo aparecieron las supuestas pruebas que demostrarían la existencia de una camioneta utilizada como coche bomba para volar la AMIA.
 Veintidós años después del atentado contra la sede de la AMIA, la Unidad Fiscal que investiga el hecho volvió a otorgarle crédito a la hipótesis de la utilización de una camioneta Renault Trafic como coche bomba en aquella jornada del 18 de julio de 1994. Lo hizo en base al estudio de un conjunto de restos metálicos que habían sido extraídos de los cuerpos de varias de las 85 personas fallecidas en la explosión y que aparecieron abandonados dentro de una especie de freezer y en un balde rojo con 14 bolsas transparentes, rotulados con la leyenda "Material Remanente, Esquirlas". Las bolsas estaban cerradas y lacradas, y eran coincidentes con las autopsias. Los forenses se llevaron el balde y lo descongelaron en la morgue, donde había restos orgánicos, hisopos con muestras, frascos con pelos de las víctimas y restos. Según un adelanto del examen pericial de esos materiales realizado por la Gendarmería Nacional, existe concordancia entre la estructura de estas esquirlas con la de aquellas piezas de la Trafic recogidas en el lugar y peritadas en 2002.

Según las pericias, los restos encontrados serían esquirlas metálicas recogidas por los miembros del Cuerpo Médico Forense que realizaron las autopsias de las personas que murieron en el atentado. Todo quedó documentado en un video (VHS) rotulado "Autopsias" y recuperado el año pasado. En la filmación se veía que los forenses extrajeron esquirlas metálicas de los cadáveres, pero los análisis nunca se habían hecho. Rastreando ese material, los fiscales pidieron informes al laboratorio Químico de la Policía Federal Argentina y hallaron los elementos mencionados.

"La determinación de la existencia de esquirlas metálicas en los cuerpos de las víctimas coincide con la estructura y recubrimiento de los restos de la Trafic secuestrados al momento del hecho y, tal como fuera objeto de los médicos forenses a la hora de preservarlas con gran tino, permite afirmar que el aparato infernal no pudo ser otro que esa camioneta", concluyeron los fiscales.

Lo curioso es que estas muestras, ahora redescubiertas, nunca habían sido peritadas en los 22 años transcurridos desde el atentado. Para los fiscales a cargo de la UFI-AMIA, Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini, el hallazgo implica un fuerte respaldo científico para la cuestionada hipótesis sostenida por la fiscalía que condujo Alberto Nisman hasta su muerte, en circunstancias hasta ahora no esclarecidas, en enero de 2014. Sin embargo, esta hipótesis colisiona contra los testimonios y las pruebas colectadas en la causa que desmienten categóricamente la existencia de la camioneta. Solamente una testigo (enfermera de la Policía Federal) atestiguó haber visto una camioneta similar en la zona, hecho que nunca quedó convalidado. Dentro de la maraña judicial en la que se transformó la causa AMIA, los restos de la supuesta Trafic aparecen "por primera vez" en tres momentos diferentes, lo que puso en el centro de los cuestionamientos la existencia misma de esta hipótesis, siempre reñida con el intento por desviar la investigación hacia la pista iraní.

Mauro Federico

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