20 de marzo 2009 - 00:58

El ‘‘Monstruo’’ de Austria, a la cárcel de por vida

La Justicia de Austria falló ayer en uno de los casos policiales más dramáticos que se recuerden en ese país: Josef Fritzl fue condenado a cadena perpetua por haber esclavizado sexualmente a su hija durante 24 años y dejado morir a uno de los siete hijos que tuvo con ella.
La Justicia de Austria falló ayer en uno de los casos policiales más dramáticos que se recuerden en ese país: Josef Fritzl fue condenado a cadena perpetua por haber esclavizado sexualmente a su hija durante 24 años y dejado morir a uno de los siete hijos que tuvo con ella.
 St. Pölten, Austria - El austríaco Josef Fritzl, «el Monstruo de Amstetten», que encerró y violó durante 24 años a su hija Elisabeth, con la que tuvo siete hijos-nietos, fue condenado ayer a cadena perpetua por el homicidio de uno de éstos mediante omisión de ayuda. El caso de Fritzl horrorizó al mundo y a la sociedad de Austria. Según la legislación de este país, Fritzl, de 73 años, deberá pasar al menos 15 años en la cárcel, luego de lo cual podría ser derivado a una institución cerrada para delincuentes anormales. La decisión del jurado, compuesto por ocho miembros, fue unánime. Además de la condena por homicidio de su hijo-nieto Michael, que murió en el sótano 66 días después de su nacimiento y cuyo cuerpo el condenado incineró en una estufa, Fritzl fue declarado también culpable de todos los demás cargos, que él había aceptado en el transcurso del juicio: violación, incesto y esclavitud.
El acusado escuchó el veredicto con serenidad y en silencio y aceptó la sentencia pronunciada por la presidenta del jurado luego de un breve contacto visual con su defensor. «Acepto la sentencia», contestó Fritzl a la pregunta que le hizo la jueza. Como la fiscal desistió de interponer cualquier otro recurso legal, la sentencia entró en vigor de inmediato.
Minutos antes, la presidenta del jurado había leído la sentencia a los ocho miembros restantes. Durante la lectura del primer punto, homicidio, ya estaba claro que la condena de Fritzl iba a ser de por vida. También recibieron votos unánimes las acusaciones restantes.
Inmediatamente después de la sentencia, Fritzl fue llevado escoltado por doce policías a una celda para dos personas en St. Pölten, Baja Austria.
Su defensor, Rudolf Mayer, no se mostró sorprendido por la sentencia. «Mi mandante aceptó el veredicto. Considera que la condena es justa», enfatizó Mayer. «A partir de hoy deberá cumplir su penitencia en la cárcel».
El defensor señaló que existe el riesgo de que Fritzl intente suicidarse y, en ese sentido, declaró en una entrevista televisiva que «es lógico que cualquier persona que se encuentra en estado de conmoción psíquica debido a que se derrumbó la construcción del yo que había sostenido como fachada durante años, esté bajo amenaza de suicidio».
En sus últimas declaraciones antes de que el jurado pasara a deliberar durante siete horas, Fritzl señaló: «Lamento de todo corazón lo que le hice a mi familia». «Lamentablemente, ya no lo puedo remediar. Sólo puedo limitar los daños en la medida de lo posible», añadió.
El martes a la tarde, Elisabeth, la hija de Fritzl, quien tenía 18 años al momento de ser esclavizada, había aparecido por sorpresa en la sala de audiencias durante una deliberación privada sobre la declaración testimonial que ella había realizado a través de un video. Esto habría conmocionado a su mandante de tal manera que había aceptado todas las acusaciones, indicó Mayer.
Josef Fritzl había encerrado y violado durante 24 años a su hija Elisabeth en un sótano construido por él en su casa de Amstetten. Allí fue ultrajada unas 3.000 veces, según indicó la defensa de Elisabeth, producto de lo cual quedó embarazada varias veces. Seis de sus hijos sobrevivieron, tres de los cuales Fritzl llevó a su propia vivienda. En abril de 1996 nació su hijo-nieto Michael, quien murió a los dos meses, por haber sido privado de urgente atención médica.
El «Monstruo» había fingido que su hija se había unido a una secta y desaparecido. En abril de 2008, todo salió a la luz cuando Fritzl -actuando distinto que con Michael- llevó a un hospital una hija-nieta gravemente enferma.
Agencias DPA y AFP

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