El Sumo Pontífice realizará una gira que desde este sábado lo llevará primero a Cuba y luego a Estados Unidos, y la forma en que abordará esa vieja polémica es seguido de cerca por ambos países. "Francisco se opone con tanta vehemencia al embargo como sus predecesores", confesó un funcionario de la Santa Sede que habló bajo condición de anonimato, sin dar más detalles. "El Papa va a Cuba en un momento crucial de su historia. Quiere mostrar su cercanía con el pueblo cubano y eso implica reconocer las adversidades que soportó bajo el embargo", subrayó otra fuente cercana a Francisco.
En 1998 fue Juan Pablo II el primero en destinar duras palabras contra la medida mientras recorría la isla, y cuatro años después, exactamente en 2002, Benedicto XVI habló de "las medidas económicas restrictivas, impuestas desde fuera del país, que injustamente dañan a su pueblo" en La Habana.
No obstante, unas declaraciones en ese sentido por parte de Francisco pueden calar hondo si se tiene en cuenta que fue el Vaticano, bajo su pontificado, el que en secreto articuló la reconciliación de estos enemigos históricos.
En su primera visita a territorio estadounidense la semana próxima, el Papa pronunciará un discurso ante el Congreso en Washington el 22 de septiembre, días después de visitar La Habana, y mientras los legisladores aún mantienen el embargo a la isla.
Sin embargo, el Papa no quiere "hacer olas" porque se da cuenta de que su viaje tiene lugar en un momento muy delicado de las relaciones cubano-estadounidenses, expresó uno de los vaticanistas. Jorge Bergoglio "no va a atacar al Congreso con el tema del embargo", explicó una de las fuentes. "Eso podría resultar contraproducente, y nuestra oposición al embargo siempre fue clara", agregó.
Hay asuntos en los que a los estadounidenses "le cuesta entender a Francisco", afirma Massimo Faggioli, historiador de la Facultad de Teología en la Universidad St. Thomas, Minnesota. Su encíclica "Laudato si", sobre el ambiente y contra el despilfarro, es "una acusación muy fuerte contra un sistema económico que es el modo de vida de los estadounidenses", estimó Faggioli.
Las posturas de Bergoglio no sientan del todo bien en el conservadurismo estadounidense: "Yo no voy a misa para escuchar hablar sobre política económica o política", lanzó el precandidato republicano Jeb Bush en junio, cuando se publicó el documento papal que también erizó a los escépticos sobre el cambio climático.
Entre los estadounidenses católicos, sólo el 29% considera que la lucha contra el cambio climático , que afecta poderosos intereses empresariales, es esencial para su identidad religiosa, de acuerdo con un sondeo del instituto Pew.
Francisco llega a un país donde "las disparidades de ingreso son un escándalo" y donde "muchos capitalistas estadounidenses no pueden escucharlo", sostiene el jefe de redacción de America Magazine y sacerdote jesuita James Martin.
En cuanto a los inmigrantes, uno de los grandes temas de la campaña presidencial estadounidense, el mensaje del Papa choca con el Partido Republicano, que se opone a una reforma migratoria, estima Faggioli.
El choque es aún más fuerte con aquellos que se sienten cercanos a las polémicas propuestas sobre migración del explosivo aspirante a la Casa Blanca Donald Trump, agrega el historiador. La Iglesia Católica estadounidense ha sido muy activa en recibir a inmigrantes y refugiados, y si antes el Vaticano la criticaba por su "radicalismo", el papa Francisco ensalza ahora su "magnífico" trabajo.
| Agencias Reuters, AFP, EFE, DPA, y ANSA, y Ámbito Financiero |


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