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El Papa intervino en África en el debate por el sida
Benedicto XVI fue recibido ayer por una niña en su arribo a Camerún. La visita del Papa a África pone en foco los agobiantes problemas de pobreza y violencia de ese continente clave para la Iglesia.
Ya en el avión que lo trasladaba desde Roma a Yaundé, el Pontífice se expresó sobre uno de los grandes dramas del continente negro: el sida, que afecta a 27 millones de personas.
Interviniendo en un debate caliente en esta parte del mundo, donde la incidencia de la enfermedad llega al 50% de la población en los países más pobres, Benedicto XVI dijo que esa afección no se combate sólo con dinero «ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema».
El sida, según el Papa, se vence con «una humanización de la sexualidad, una renovación espiritual, que comporta una nueva forma de conducta de unos con otros» y a través de una amistad, disponibilidad y amor por los enfermos. En ese sentido, precisó que la Iglesia «hace esfuerzos» por renovar al hombre, darle fuerza espiritual y humana, para un justo control de su cuerpo.
Ya en Yaundé fue recibido por decenas de miles de cameruneses, que ataviados con trajes multicolores y cantaban y enarbolaban banderas. En el aeropuerto lo esperaban el presidente católico Paul Biya y su esposa, vestida con un vistoso traje rosa y un inmenso sombrero del mismo color, en el que estaba pintada una cruz.
Tras resaltar que llegó al África como pastor, «para confirmar a mis hermanos en la fe», Benedicto XVI entró de lleno en los problemas que afectan al continente, denunciando que África sufre «de manera desproporcionada» el hambre, la pobreza y las enfermedades.
Asimismo, el obispo de Roma condenó el tráfico de seres humanos, especialmente de mujeres y niños, al que consideró «una moderna forma de esclavitud». «En un continente que en el pasado vio a tantos de sus habitantes cruelmente raptados y llevados al otro lado del océano como esclavos, el tráfico de seres humanos, especialmente mujeres y niños inermes, se convirtió en una moderna forma de esclavitud», dijo el Pontífice ante el presidente Biya.
Benedicto XVI manifestó que en un tiempo como el actual, «de escasez de la comida, de desbarajuste financiero y de modelos desajustados por el cambio climático», un número cada vez más grande de sus ciudadanos termina atenazado por el hambre y las enfermedades.
El Papa, en ese punto, pronunció un triple rechazo: no a nuevas formas de opresión económica o política, no a la imposición de modelos culturales que ignoran el derecho a la vida de los todavía no nacidos (una clara condena al aborto) y no a las rivalidades interétnicas o interreligiosas.
El motivo del primer viaje del papa Ratzinger al continente es entregar a las conferencias episcopales de África el «Instrumentum laboris» (documento de preparación) del II Sínodo, que se celebrará en octubre en el Vaticano, que eligió a Camerún, ya que se encuentra en el centro del continente y posee más de 250 etnias. El Papa partirá el viernes a Angola para conmemorar en Luanda el 500º aniversario de la evangelización de ese país.
Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA


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