La reina, de 87 años, quien viaja acompañada por su marido, el duque de Edimburgo, de 92 años, permanecerá sólo unas horas en Roma, para reunirse primero con el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, y en la tarde con el Papa argentino.
La reina será recibida en una sala anexa de la moderna sala de audiencias Pablo VI y no en el suntuoso palacio apostólico. Si bien la visita mantendrá un tono formal, los asuntos que dividen al líder de los católicos con la máxima representante de los anglicanos, son muchos. Pero la controversia más interesante es por las islas Malvinas. Hace sólo dos semanas, Francisco saludó y dedicó varios minutos a un grupo de excombatientes argentinos de la Guerra de las Malvinas durante la audiencia del miércoles. "Nos exhortó a seguir trabajando por la paz", contó uno de los 39 asistentes.
Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, aseguró en 2012 que las islas Malvinas eran un territorio "usurpado". "Son nuestras", declaró, una afirmación que suscitó reacciones en el Reino Unido cuando resultó elegido como jefe de la Iglesia Católica en marzo de 2013. Inmediatamente después de ser elegido pontífice, la presidente Cristina de Kirchner solicitó a Francisco su intermediación para que Londres acepte negociar sobre la soberanía del archipiélago.
| Agencia AFP |


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