24 de diciembre 2009 - 00:00

El paraguas K, foco opositor y una sociedad que aísla al vice

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Fue -o pareció- otro Scioli. Despojado del voluntarismo de TV, receptivo al reproche, autocrítico y, quizá lo más sorprendente, con lenguaje y libreto político. De hecho, la cita en sí -que juntó a diputados y excluyó a senadores- tuvo esa impronta.

«La oposición se va a quedar sin argumentos: el único que le va a quedar es la seguridad. Y van a apostar todo a esa carta», dijo Daniel Scioli, ayer, rodeado de los diputados provinciales del FpV, en un gesto de preferencia sobre la tropa del Senado que ordena Alberto Balestrini.

Sin disimulo, en una hora crítica de su trato con el vice, el gobernador desplegó una cordialidad especial con los diputados a quienes, en el Senado, llaman despectivamente «los legisladores leales». Sentó a su lado a los dos ministros políticos: Alberto Pérez y Eduardo Camaño.

En esencia, Scioli optó por la Cámara que menos conflictos le generó y donde, todavía, podría encontrar funcionarios ya que el Senado, para crucificar a Ariel Franetovich, modificó el reglamento que permitía a los legisladores tomar licencia para asumir en el Ejecutivo.

Asoma, además, el duelo entre las dos cámaras que se explicitó con la reforma política cuando diputados acató sin chistar los cambios que ordenó Kirchner, en desmedro del proyecto que ideó Balestrini y tuvo otra escala con la discusión por las autoridades del Congreso del PJ. Hubo, en estas horas, un tema más: la secesión de Lezama de Chascomús enfureció a Balestrini porque La Matanza es el paradigma de un municipio que debería dividirse y con el caso Lezama regresarán los planteos para, como alguna vez propuso Duhalde, partir el municipio en cuatro.

Tanto rechazo que se negó a firmar la comunicación de aprobación cuando lo trató el Senado y anteayer le ordenó a su diputado, Gustavo Silva, que abandone la sesión.

Cúpula

Horacio González, que el lunes se abrazó con José María Díaz Bancalari, tiene cruzado todavía un regusto porque cuando un puñado de dirigentes propusieron su nombre, Balestrini ni siquiera lo llamó para contarle, como jefe partidario, cómo era la costura pactada.

El malestar de Balestrini se percibió, ayer, en otro dato: el único diputado ausente sin excusas fue el balestrinista Silva. Los demás, como Juan Garivoto -operado- o el moyanista Jorge Mancini -agenda sindical- avisaron y se disculparon por no estar.

Lo demás, desde el dipupiquetero Fernando «Chino» Navarro al ultrasciolista Guido Lorenzino se sentaron, ayer, a escuchar e interrogar a Scioli.

- Gobernador, a mí me cuesta sentirme parte del Gobierno, no me siento contenido -tanteó el marplatense Daniel Rodríguez-.

- Te pido disculpas. A veces cometemos errores y me comprometo a resolver ése -se atajó Scioli-.

- Yo le agradezco que siempre haya acompañado al Gobierno nacional, a la compañera Cristina -se zambulló Sandra Cruz, que responde a Edgardo Depetri-.

- Comparto ese planteo pero, por otro lado, me hubiera gustado un mayor apoyo tuyo a la propuesta para que Horacio presida el Congreso del partido -apareció Navarro-.

González, presidente de Diputados, sonrió agradecido, oportunidad que aprovechó Raúl Pérez, jefe del bloque, para insistir con esa idea y mechar otra.

- Daniel: tenemos que enfocarnos en la gestión provincial, no desentendernos de lo que ocurra en la Nación, pero sí trabajar para tener un paraguas que ante un conflicto arriba, no los destroce a nosotros.

- Nosotros te vamos a acompañar -se coló Iván Budassi. La voz de Cristian Breistenstein, el intendente de Bahía Blanca, en relación tensa con la gobernación.

- La provincia es inviable sin la Nación y yo formo parte del proyecto nacional: se está haciendo lo que dijimos en 2003 que se haría -arrancó Scioli en una respuesta de despedida.

Foco opositor

Fue la base para el argumento del foco opositor. Según el gobernador, 2010 será un buen año económico, que permitirá «bajar la pobreza y el desempleo», en que el aumento de commodities hará licuar el conflicto del campo por lo cual sólo quedará -dijo- la agenda seguridad.

«Es cierto que la inseguridad está, pero también lo es que algunos apuestan a eso. Yo hablé con familiares que me dijeron que hubo dirigentes de la oposición que los manijearon para que me critiquen y lo critiquen a Kirchner», dijo Scioli y citó algunos casos.

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