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El PJ desfila a Olivos a pedir Néstor diputado
Néstor Kirchner escuchará hoy en Olivos el clamoreo de dirigentes del PJ que lo quieren como candidato en octubre en la provincia de Buenos Aires.
Sin tregua, el peronismo despabila un capítulo que el patagónico había puesto en stand-by y que en algunos despachos de la Casa Rosada se consideró clausurado, al tiempo que surgió como anticipo el dueto electoral 2009: Sergio Massa y José «Pepe» Scioli.
Pero el martes, casi en solitario, el jefe de los senadores del Frente para la Victoria bonaerense, Osvaldo Goicochea, retomó un clamor que ayer se reavivó con un coro uniforme de legisladores ultra-K y que, en esa línea, desembarcará este mediodía en Olivos de la mano de intendentes.
El planteo lo hará, sin anestesia, Andrea García, alcalde de Ameghino, que ya anticipó su voluntad de ver al ex presidente en una lista del PJ bonaerense pero que hoy prevé exponerla delante del propio Kirchner.
Llegará con escolta: su hermano, Patricio García, es senador provincial del FpV, y también asomará por Olivos. A dúo, los García expresarán lo que aparece como una jugada arriesgada: empujar para que el ex presidente sea cabeza de lista este año en Buenos Aires.
Ayer, en tanto, otras voces sonaron en esa sintonía: la diputada nacional Adela Segarra encabezó un pelotón donde figuran funcionarios de Daniel Scioli, además de legisladores nacionales y provinciales. Segarra está ligada al Movimiento Evita, fervientes nestoristas.
Extrañezas
Pero el clamor veraniego aporta un par de datos enmarañados. A pesar de que se oyeron voces diversas, la usina parece ser siempre la misma: el vice Alberto Balestrini. Sorprende, en paralelo, el silencio o la quietud de ciertos sectores y dirigentes.
¿Por qué sólo en el ala alta del Congreso bonaerense se apasionan con una candidatura de Kirchner? Hay, entre otras, una respuesta razonable: de la tropa de 60 diputados bonaerenses del FpV-PJ, unos 20 forman parte del brumoso universo de futuros ex.
Hasta ahora, Felipe Solá -más que Francisco de Narváez- asoma como el recolector de esos dirigentes que quieren huir del trágico MC (mandato cumplido). El próximo sábado, por caso, en Monte Hermoso se mostrará por el centro con el diputado Marcelo Di Pascuale.
Otro ejemplo: Osvaldo Mércuri, que nunca fue felipista -ni mucho menos-, descubrió los encantos del ex gobernador. ¿Una indicación de su vecino de Témperley, Eduardo Duhalde, o el atajo que entrevió «el Pelado» para imaginar una reelección que no le garantiza el esquema K?
Tanta pasión de los senadores desnudó la escasa algarabía de los diputados por el clamor que propone a Néstor 2009. Es más: sobre el platense Raúl Pérez, cacique máximo de la bancada FpV de la Cámara baja, empezó a caer una lenta pero persistente lluvia ácida.
Entre los alaridos y los silencios, el tema Kirchner candidato es motivo de análisis en todos los planos del peronismo. La razón es simple: del diseño electoral de octubre dependerá, en buena medida, la suerte de los intendentes y el caudal de legisladores que obtenga el FpV.
Hay visiones encontradas. Así como un pelotón pide a gritos que el patagónico sea candidato, otro grupo especula que una postulación de Kirchner es peligrosa porque «nacionaliza» la elección cuando suponen que lo mejor sería, en realidad, municipalizarla.
El vice
Sin vacaciones, Balestrini -está abocado a ordenar el PJ que preside, al menos simbólicamente, desde diciembre pasado- también se ha entretenido con el ejercicio de enumerar las ventajas de que, en octubre, Kirchner sea el candidato top en la provincia.
En los últimos días, el vice se mostró inquieto con una parrafada de Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de las 62 Organizaciones y del gremio UATRE, que trató de dirigentes «de madera» a los peronistas que aceptarían una candidatura de Kirchner en la provincia.
Venegas es además quien -o uno de los que- aporta la logística a la embestida de Solá. Como cacique del PJ, Balestrini sintió como un espuelazo en su lomo las palabras del sindicalista. Prefirió no contestarle, a diferencia de lo que hizo días atrás con Solá y Jorge Sarghini.
A su vez, hoy el vice se esfuerza por exponer su hiperkirchnerismo, juego en el que choca con otros dos pilares del esquema K en Buenos Aires: el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa, a su vez duelistas entre sí.
Daniel Scioli, mientras tanto, sobrevuela esos pulseos y, cada tanto, les indica a Alberto Pérez o a «Pepe» Scioli que transiten el para él inexplicable universo del PJ de Buenos Aires. En definitiva, aunque nació en La Matanza, siempre fue un peronista porteño que, bien se sabe, es otro partido.


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