7 de enero 2009 - 00:00

El PJ juguetea con los democristianos que busca Macri

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Néstor Kirchner parece decidido a desacatar una -otra- de las herencias que recibió de Eduardo Duhalde. El patagónico evalúa la posibilidad de «reincorporar» al PJ que lo tiene como jefe en la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), tal como lo hizo en los 90 Carlos Menem.
Días atrás, en Olivos, el ex presidente recibió a una comitiva de dirigentes de la membrecía local de DC encabezada por Carlos Traboulsi y, entre otros asuntos, confesó que el PJ podría pasar a formar parte, como miembro pleno, de esa internacional partidaria.
El patagónico hizo esa admisión ante un planteo puntual de los huéspedes que refutan lo resuelto en 2002 por un Congreso del PJ en Lanús que decidió desafiliar al PJ de la IDC. Aquel movimiento, impulsado por Duhalde, tenía el trasfondo de su pelea con Menem. Fue en esa oportunidad, el entonces diputado Lorenzo Pepe el encargado de hacer la moción. «¿Qué tenemos que ver con la Thatcher? Nosotros somos peronistas», dijo Pepe, en referencia obvia a la ex Dama de Hierro británica, dirigente del Partido Conservador inglés.
La IDC es uno de los dos bloques partidarios ideológicos de Occidente, enfrentada a la Internacional Socialdemócrata, a la que están afiliados el Partido Socialista y la UCR -Raúl Alfonsín ocupó una vicepresidencia continental-. El PJ, en la década pasada, llegó a ocupar un alto cargo en la organización de la IDC: Ricardo Romano, secundado por el fallecido Antonio Erman González y Claudia Bello.
Pero desde 2002, con aquel -como otros tantos- polémico congreso de Lanús, el PJ decidió apartarse al punto de que el apoderado partidario, Jorge Landau, envió en su momento notificaciones a las máximas autoridades, entre ellas José María Aznar.
Fue una emboscada de Duhalde contra Menem. El riojano había sido el promotor de sumarse al bloque de centro y el bonaerense pergeñó la desafiliación para quitarle los reales o ficticios apoyos internacionales que pudiera obtener Menem en la elección de 2003.
La anécdota recuerda que en el congreso de Lanús estuvieron Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá, competidores luego en abril de 2003, cuando el peronismo presentó tres candidatos a la presidencia. Ahora, siquiera de la boca para afuera, Kirchner querría revisar aquella decisión.
Así y todo, según Traboulsi, la IDC no se ha dado por notificada y reclama una deuda de más de 100 mil dólares por cuotas impagas. Según el dirigente de la DC argentina, en la actualidad el PJ sigue siendo un «miembro» de la internacional, pero «sin derecho a voto».
Mauricio Macri pretende también que sea su partido, PRO, el que se incorpore como delegado local de la IDC. Esa gestión la llevan a cabo, hace tiempo, Federico Pinedo y Diego Guelar. Los macristas aseguran que están muy cerca de conseguir el Ok para sumarse.
Sin embargo, en 2007 la DC local formó parte de la Concertación Plural, luego escoltó a Julio Cobos en el diseño de Consenso Federal y ahora, sobre fin de año, volvió a ubicarse -aunque con autonomía y criterio crítico- en la trinchera del kirchnerismo.
Esperan, luego de la charla con el patagónico, una cita con Cristina de Kirchner, a la que, además de expresarle su respaldo, le pedirán que retome el diálogo con Cobos, le ofrecerán «técnicos» para que incorpore al Gobierno y le notificarán la decisión de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) de considerar el reclamo argentino por Malvinas como «asunto americano». Curiosidades de la política argentina, la versión vernácula de
la DC tiene una relación ambivalente con la Casa Rosada mientras se mueve en sintonía con Jorge Telerman en la Ciudad, que sueña con destronar a Macri, que manda a sus laderos a pedir pista en la IDC
. A su vez, Kirchner -como jefe del PJ- sostiene que no está claro que se hayan ido de esa internacional que tiene como principales socios, entre otros, a Angela Merkel y Nicolas Zarkozy y, en la región, a Álvaro Uribe. Una brújula ahí.
P.I.

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