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El poder de Perón era su propio poder
TRES MIRADAS SOBRE EL LEGADO DE EVA: El peronismo sigue mutando y multiplicándose aun 60 años después del fallecimiento de Eva Perón. En esta oportunidad, Ámbito Financiero presenta tres miradas sobre el legado de la exprimera dama. El diputado kirchnerista del Frente para la Victoria, Jorge Landau; el PRO peronista Jorge Triaca y la disidente Graciela Camaño, del Frente Peronista, analizan la influencia de las medidas impulsadas por Evita en el desarrollo del movimiento peronista y de la Argentina del siglo XXI.
George Bidault, canciller francés, recibió a Evita en París en una de las escalas más famosas de su «Gira del Arcoiris», relatada puntillosamente en la ópera de Andrew Lloyd Weber.
Es una realidad incontrastable la trascendencia de Evita, nadie que recorra su vida puede decir a esta altura que no ha sido y es, una mujer que ha trascendido con su corta vida y su muerte, su tiempo y su tierra. Es cierto que se trata de una mujer que llega a la vida de quien luego sería su esposo, con su propia impronta, con una carrera actoral en ascenso y con una actividad de representación sindical en el Sindicato de Radiodifusores, que hablaba de sus inquietudes sociales; pero que abraza la causa del general Perón y acepta su liderazgo como su mejor discípula.
Proyecto cultural
Sólo basta leer a Evita para echar por tierra aquellas especulaciones que puedan querer ubicarla en un proyecto personal, alejado al peronismo y de la conducción estratégica de Juan Domingo Perón. Juan Perón fue el político que supo visualizar el país, el mundo y su tiempo de manera estratégica; y que llevó adelante un proyecto político inclusivo, que posibilitó que una clase social, la de los trabajadores, pasara a ser los «incluidos» sociales. Fue un proyecto cultural, cuyo resultado evidente fue la posibilidad de participación de los trabajadores en un poco más del 50% del PBI, que puso en valor, el esfuerzo del trabajo, que permitió así el ascenso social y Evita fue quien más cabalmente interpretó y acompañó ese proyecto.
Ella misma era el emergente de las exclusiones y necesidades sociales, se reconocía en los pobres, en los trabajadores, en los ancianos, en las propias mujeres sin derechos ni oportunidades y por eso fue la mejor representante de todos ellos frente al poder. No necesitó cargo alguno para hacerlo; el poder de Perón era el suyo.
La Fundación Eva Perón, fue el ámbito que administró con enorme pasión para hacer realidad el acompañamiento a los más postergados, construyó 19 hogares escuelas en 16 provincias que atendió más de 25 mil niños. También 21 hospitales y policlínicos en 11 provincias con 22.650 camas, construyó 4 hogares de ancianos, el Hogar de la Empleada para atender y alojar a trabajadoras y donde solía comer frecuentemente, construyó 3 hogares de tránsito donde fueron atendidos más de 60.000 personas.
Ayuda
En 20 países recibieron ayuda de la Fundación en 1950. Más de 20.000 familias fueron reinsertadas en sus provincias con trabajo y vivienda. Tenía 181 proveedurías, más de 120.000 niños participaron en los torneos juveniles anuales con amplia cobertura sanitaria, fundó la Escuela de Enfermería, gestionó soluciones laborales, distribuyó libros, juguetes, prendas de ropa, colaboró en la construcción del alojamiento de la Universidad de Córdoba.
Su única prepotencia era la prepotencia del trabajo. Hay una reflexión suya que la pinta entera «Sí, claro que es melodrama: todo en la vida de los humildes es melodrama.. Melodrama cursi, barato y ridículo para los hombres mediocres y egoístas. Porque los pobres no inventan el dolor, ellos lo aguantan!!!». También fue la interlocutora entre los trabajadores y el presidente Perón, respetuosa, eficaz, aportando siempre soluciones; volcó el fiel de la balanza en la relación trabajador-empresario a favor de quien, por su condición de dependiente está en desventaja, continuando así la tarea comenzada por el general, en la Dirección del Trabajo. Sabía Evita de la necesidad de fortalecer los derechos colectivos de los trabajadores por la vía de la representación sindical; basta ver y leer los cientos de fotos y discursos para comprender cabalmente su pensamiento.
Fue tan duro su trabajo, fue tan grande su amor por Perón, fue tan apasionado y sincero el amor a su pueblo, que nada ni nadie podrán opacar o equiparar su trascendencia. A 60 años algunas mujeres peronistas creemos firmemente en aquel pedido que hiciera para recordarla: «Hubo al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades, de aquella mujer sabemos que el pueblo la llamaba cariñosamente Evita».


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