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El regionalismo, eje de la arquitectura de Forero
El Edificio Space, una de las obras que diseñó para Medellín, su ciudad natal, el arquitecto Laureano Forero, paradigma de la arquitectura regionalista que acaba de participar en la XII Bienal de Buenos Aires.
La arquitectura en Latinoamérica es un paradigma regionalista, símbolo y compendio del paisaje cultural, que asocia la idea del espacio natural y la idea del entorno cultural. Con la arquitectura, el hombre inventó la región en términos de encuentro y realización. En las últimas décadas, la arquitectura de América latina no ha cesado de desarrollarse y de producir obras con una destacada capacidad de compromiso social.
Aunque también ha construido en otros lugares, la ciudad de Laureano Forero es Medellín donde nació. Es el segundo centro urbano del país, fundado en el último tercio del siglo XVII, y sufrió desde la década del 50, como tantas ciudades latinoamericanas, el fenómeno de la urbanización arrasadora, que no perdona ni la historia ni el imaginario local.
Forero pertenece al grupo de arquitectos dedicados más que a salvar la historia y el imaginario, a seguir haciendo partícipe a su comunidad de la vida urbana: no es tan sólo un conservador de edificios antiguos sino, esencialmente, un formador de ciudades resuelto a no perder lo viejo en beneficio de lo nuevo, ni a desechar lo nuevo en beneficio de lo viejo.
Hacia la mitad del siglo XX, en pleno reinado del universalismo, la geografía, la política, la economía y la sociología reivindicaron el concepto de región y lo instalaron de diverso modo.
En América Latina, ya el pintor uruguayo Pedro Figari, heraldo del regionalismo, entre 1915 y 1920, había echado las bases del paisaje cultural que nuestra América necesitaba, y lo hizo en un tiempo en que los artistas y arquitectos del Norte y del Sur se guiaban por las corrientes europeas, excepto ciertos grupos encerrados en un localismo nativista.
Los arquitectos latinoamericanos que inician la arquitectura regionalista al filo de los años 40, adherentes al racionalismo, con más o menos devoción en cada caso, tratan de aplicarlo según las particularidades de sus naciones y ciudades, evitando que se tranforme en un molde frío sin carácter ni destino, como ocurría con el llamado «estilo internacional».
Forero muestra su pasión por las formas y las soluciones urbanísticas, su interés por los espacios públicos, la utilización de materiales comunes, el apoyo estilístico del patrimonio arquitectónico heredado, la relación armónica con la Naturaleza y la voluntad social.
Una de sus principales obras es el Centro Comercial Villanueva, de Medellín, situado en una zona de la ciudad que había sido demolida en gran parte para construir autopistas y puentes. Esta obra nació de la necesidad de rehabilitar la sede del Seminario Conciliar erigido entre 1919 y 1928, un edificio al cual el tiempo había convertido en hito simbólico de la ciudad.
El rescate del Seminario supuso la construcción de una nueva estructura adosada para servir a todas las necesidades y funciones del Centro; por cierto, esta estructura no copió las líneas del Seminario: traspuso su esencia al lenguaje de hoy, teniendo en cuenta la espacialidad significativa del antiguo edificio y la distinta situación urbana a la que era llamado a participar.
Un caso análogo ha sido el del Shopping Almacentro, creado a partir de la recuperación de una fábrica obsoleta, al cual sumó un edificio destinado a oficinas. En ambas obras, se destaca el uso del ladrillo a la vista.
El Centro Comercial Aliadas, en El Poblado, es una construcción nueva, pero su diseño buscó adaptarse a un tradicional espacio urbano, dominado por una plaza y una iglesia. El edificio resultante, de sobrias líneas que se traducen en el exterior, en pórticos y ventanas simétricos, aparece en el escenario urbano con evidentes señales de continuidad y también con rasgos certeros de una presencia actual, que ayuda al objetivo prioritario de su arquitectura: afirmar una identidad urbana, sustrayéndose a las rupturas de moda. Así sucede también con el Shopping Las Galerías de San Diego.
La obra de Forero ha descollado en el área de las viviendas unifamiliares, entre las cuales merecen citarse las casas Florida Blanca y Escorcia I (en La Ceja, Antioquía), Escorcia II (en Envigado, Antioquía), Montoya (en Pereira), y La Providencia, en Medellín.
La producción de Forero abarca distintas tipologías, que incluyen realizaciones como la Capilla de Campos de Paz y la excelente urbanización de La Mota. La Unidad Residencial «La Mota» es un conjunto de viviendas en serie para 1.500 familias de ingresos medios. Edificios de cinco pisos de altura se disponen en forma lineal, en semiclaustro en el extenso terreno disponible. En el trazado urbanístico primó el concepto de «calle», definida por la continuidad de los edificios.
La arquitectura de Forero ha sido reconocida con numerosas distinciones, Arquitecto de Colombia, 1986; Premio Federación Panamericana de Arquitectos al Diseño Arquitectónico, 1987; Premio Vitruvio 1994; Arquitecto de Latinoamérica, otorgado por el Comité internacional de Críticos de Arquitectura (CICA), 1995, entre otras.


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