17 de marzo 2009 - 00:00

El Salvador: el nuevo presidente se aleja de Chávez

Mauricio Funes dio ayer, al día siguiente de su consagración como presidente electo de El Salvador, señales elocuentes de moderación. Sin embargo, analistas y opositores aún temen un acercamiento a Hugo Chávez.
Mauricio Funes dio ayer, al día siguiente de su consagración como presidente electo de El Salvador, señales elocuentes de moderación. Sin embargo, analistas y opositores aún temen un acercamiento a Hugo Chávez.
San Salvador - Lejos de buscar la confrontación, la ex guerrilla izquierdista que ganó las elecciones del domingo en El Salvador buscará gobernar cerca de Estados Unidos, donde viven millones de emigrantes que son el sustento del país, afirmó el presidente electo, Mauricio Funes. El reconocido periodista indicó, además, que se inspirará en el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, por su capacidad de actuar ante la crisis global, una postura con la que parece darle la espalda al presidente venezolano, Hugo Chávez.
«Yo aspiraría a estrechar las relaciones con el presidente Barack Obama para garantizar la estabilidad migratoria de los casi dos millones y medio de salvadoreños que viven y trabajan en los EE.UU.», dijo Funes en su primera declaración de prensa tras imponerse en los comicios.
Funes ganó con un 51,27% de los votos las cuartas elecciones en El Salvador después de la guerra civil que asoló al país durante doce años hasta 1992 y llevó así a la ex guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) por primera vez al poder. Con su triunfo, puso fin con 20 años de gobiernos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), un fuerte aliado de EE.UU. que incluso llegó a enviar tropas para apoyar la ocupación de Irak.
Observadores vieron en la victoria del FMLN un avance de la izquierda en América Latina liderada por Chávez, quien mantiene permanentes enfrentamientos con Washington. Pero Funes parece estar decidido a evitar los choques.
El FMLN, una de las guerrillas más fuertes de América Latina durante la Guerra Fría, combatió a fuerzas de seguridad que estaban armadas y respaldadas por Washington. El conflicto dejó más de 75.000 muertos.
El mandatario electo afirmó que admira al Gobierno de Lula -uno de los primeros presidentes en felicitarlo por su triunfo- sobre todo por mantener la estabilidad macroeconómica del país en medio de la crisis y por sus programas para combatir la pobreza. «Yo veo con especial atención construir relaciones más estrechas con el Gobierno del presidente Lula», dijo Funes. «Si hay un líder a nivel latinoamericano al que admiro y, sobre todo, al que he visto con especial atención en sus programas económicos para mantener la estabilidad macroeconómica de Brasil», es Lula, agregó.
A pesar de estas declaraciones, Chávez afirmó, citado en un comunicado de la Cancillería de su país, que la victoria de Funes «consolida la corriente histórica que, en esta primera década del siglo XXI, se ha levantado en toda América Latina y el Caribe».
El presidente electo dijo que se propone gobernar a través de un pacto social para enfrentar el impacto de la crisis, pero deberá lidiar con oposición a la que el FMLN considera la heredera de sus enemigos durante la guerra.
Además, Funes, que relevará el 1 de junio a Elías Antonio Saca, gobernará con un Congreso donde el FMLN quedó con una mayoría relativa tras las elecciones legislativas de enero. La ex guerrilla tendrá 35 de las 84 bancas en la nueva Asamblea Legislativa que asume el 1 de mayo, mientras que Arena contará con 32 asientos y el resto se repartirá en dos partidos pequeños asociados a la alianza derechista.
El futuro presidente deberá contar con el apoyo necesario para combatir la violencia, que deja un promedio de doce muertes diarias, y la pobreza que alcanza al 35% de los salvadoreños.
Funes recibió fuerte apoyo de numerosos gobiernos del continente. «Quiero felicitar al pueblo de El Salvador por unas elecciones muy libres, justas y democráticas», dijo Robert Wood, uno de los voceros del Departamento de Estado norteamericano. «Estamos ansiosos por trabajar con el nuevo Gobierno de El Salvador sobre nuestra agenda bilateral», dijo Wood.
Cuando se le preguntó si temía que las relaciones entre EE.UU. y los sectores más a la derecha de la política salvadoreña puedan «dañar las chances» de trabajar junto al nuevo Gobierno, Wood respondió: «Espero que ése no sea el caso».

Agencias Reuters, AFP, EFE y ANSA

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