Según fuentes eclesiásticas, fue quien logró articular un texto que era muy discutido entre los más latinoamericanos y los más cercanos a Roma.
La CELAM de 2007 es recordada por el actual papa como un momento de comunión con los fieles, con los que convivieron una semana en Aparecida.
La clave latinoamericanista del documento reconoce al continente como el lugar adonde la Iglesia debe dirigirse a recuperar fieles bajo el concepto de "ver, juzgar y actuar" para dedicarse al trabajo misionero.
Bergoglio, entonces obispo de Buenos Aires y segundo en el cónclave de 2005 en el que fue electo Joseph Ratzinger, dirigió el documento de la CELAM con el entonces obispo de Tegucigalpa, el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, y el entonces prefecto de la Congregación para el Clero del Vaticano, el obispo emérito de San Pablo Claudio Hummes, hombre que acompañó la trayectoria sindical del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en los años 70.
Tras la renuncia de Ratzinger, la fumata blanca derivó en Francisco, nombre que según Bergoglio le sugirió el propio Hummes, considerado por la jerarquía brasileña como el gran socio con Maradiaga para buscar los apoyos entre el tercer mundo para que el sucesor de Benedicto XVI fuera un no europeo.
El documento de la Celam fue recordado por el papa Francisco en varios de sus discursos. Según Raymundo Damasceno, obispo de Aparecida y presidente de la Conferencia de Obispos de Brasil (CNBB), el papa "valoriza mucho ese documento que incluso les recordó a las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff.
"Este pensamiento de Francisco se concreta a medida que el acentúa la relevancia de la misión en la Iglesia, la renovación de las parroquias y la importancia de la cordialidad de la comunión", sostuvo el que será su anfitrión mañana.
Bergoglio ofrecerá un discurso desde el balcón del santuario de Aparecida llamado como su antecesor e inédito papa emérito, Benedicto XVI.
| Agencia ANSA |


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