22 de septiembre 2016 - 11:47

El tema Malvinas requiere más que buenas intenciones

En ciertas ocasiones, el mundo de la diplomacia requiere de un expertise que el presidente Mauricio Macri evidenció no tener. Con entusiasmo se arrebató a develar el contenido de un "breve intercambio casual" con la primer ministro británica sobre el tema Malvinas, ante un grupo de periodistas argentinos que cubrían la gira presidencial por Nueva York y provocó una controversia innecesaria filas adentro de su propio gabinete, que obligó a la Cancillería argentina a emitir un comunicado aclaratorio.

Ayer al mediodía, el Gobierno británico negó rotundamente que Theresa May haya dialogado con Macri sobre la soberanía de Malvinas. "Nunca se habló del tema de la soberanía de las islas Malvinas, por lo que no pudo haber existido una expresión de Gran Bretaña en ese sentido", aseguró una fuente del Foreign Office.

Pero los avatares pendulares sobre esta cuestión se iniciaron hace casi dos semanas, con la firma de un documento conjunto entre Susana Malcorra y su par británico Alan Duncan, en el que se hablaba de aumentar los vuelos a las Islas desde el continente y una serie de convenios para la explotación petrolera. La iniciativa generó inmediatamente una oleada de cuestionamientos provenientes de la oposición y sectores ligados a los veteranos de Guerra (incluso, en este mismo espacio se plantearon objeciones a la iniciativa) y fue escalando hasta que dos socios del PRO en la alianza Cambiemos -la UCR y la Coalición Cívica- le demandaron a la ministra de Relaciones Exteriores que concurra al Congreso para explicar los alcances del acuerdo.

En este sentido, la comisión de Relaciones Exteriores firmó ayer una declaración conjunta consensuada por unanimidad donde se reafirma "el rol insoslayable" del Congreso en la adopción de medidas de política exterior (ver nota página 13). En la reunión, fue llamativa la coincidencia de criterios entre la presidenta de la Comisión, la oficialista Elisa Carrió, y la oposición, encabezada por el Frente para la Victoria.

Evidentemente, la política exterior del Gobierno está causando fracturas con aliados, más y menos cercanos, que seguramente dará que hablar en los próximos meses. El consenso entre la Coalición Cívica y el Frente para la Victoria en esta Comisión va más allá de una coincidencia y sugiere que el presidente Macri deberá hacer algunas correcciones en su política exterior.

Claramente en materia de política exterior, es necesario que toda negociación se encare desde una perspectiva racional, dejando de lado las pasiones, en una temática tan sensible como la de la soberanía sobre las islas.

Un tema en el que aún no se ha reparado con atención es que el retiro del Reino Unido de la Unión Europea -el "brexit"- podría abrir una ventana de oportunidad para una reapertura de las negociaciones en torno a la recuperación de la soberanía argentina en Malvinas. Malcorra explicó que con el Reino Unido aún existe "un 20% de desacuerdos" y "diferencias muy profundas", pero que se puede trabajar en el restante 80% de consensos. El 20% es, sin lugar a dudas, la espinosa cuestión de la soberanía de las islas, cuya defensa está consagrada constitucionalmente por la Cláusula Transitoria N°1 de la reformada Constitución Nacional de 1994. Para algunos analistas, como el profesor Francisco Corigliano, "que ese 20% de discrepancia, relacionado al tema de la soberanía en Malvinas, que está teñido con la sangre de los soldados caídos en la guerra de 1982, que tiene mandato constitucional, y que además cala en lo más hondo de la cultura política argentina, se pueda resolver o no a mediano y largo plazo dependerá de qué contenido le dé a futuro el Gobierno de Macri al concepto de soberanía".

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