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El trabajo en negro es alto pese al crecimiento

Para IDESA, «los últimos años estuvieron marcados por un período de fuerte crecimiento económico y por una férrea voluntad fiscalizadora de la cartera laboral». Sin embargo, «la reducción de empleos no registrados fue modesta, prueba de ello es que todavía un tercio de los asalariados continúa en la informalidad». Por esto recomienda, además de continuar sosteniendo el crecimiento de la actividad, «una inteligente reforma laboral», ya que «de lo contrario, persistirá la alta informalidad».
Para IDESA, «los datos oficiales muestran que las condiciones para atacar el problema de la informalidad laboral, según la visión tradicional, han sido inmejorables». Además, afirma que «la expansión de la actividad económica y las fiscalizaciones del Ministerio de Trabajo durante más de un quinquenio fueron intensas». Sin embargo, «la informalidad sigue afectando a 1 de cada 3 asalariados. Si a esto se suma la inactividad laboral no deseada, el desempleo y el trabajo autónomo de baja productividad, los problemas laborales siguen siendo masivos».
IDESA menciona que «un rasgo relevante en este proceso de reducción del empleo no registrado es que el grueso de la disminución se dio hasta el año 2008. Es un período en que el salario real tuvo niveles muy deprimidos. La caída de los salarios reales permitió compensar transitoriamente los altos costos no salariales de la legislación laboral y la seguridad social. Pero apenas los salarios reales recuperaron los niveles previos a la devaluación, los costos no salariales de las regulaciones volvieron a actuar como promotores de informalidad».
La consultora indica también en el informe que el principal problema de trabajo en negro radica en las pymes, «por la fragilidad financiera y la baja capacidad administrativa, la única opción es contratar por fuera de la ley. Por eso, el 85% de los trabajadores irregulares está en empresas con menos de 25 trabajadores».


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