La Bolsa de Cereales prevé que se recolectarán 39,4 millones de toneladas de soja. Otras fuentes privadas, en forma extraoficial, ya calculan que se descenderá a 35 millones de toneladas.
Los rendimientos de la soja y el maíz no dan señales de recuperación y, levantado más del 50% de la cosecha en las principales zonas, se confirma un aumento de las pérdidas de producción. En principio, se estima que la soja bajará el 33,5% en relación con la campaña 2007/08, llegando a 39,4 millones de toneladas, según el último informe de la Bolsa de Cereales. Pero las pérdidas serían aún mayores, ya que los efectos de la sequía continúan generando mermas.
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«Los avances de cosecha siguen mostrando rindes por debajo de los esperados en muchas zonas», señaló la Bolsa. «El rápido progreso intersemanal de la recolección de soja, a pesar de la mejora por los cuadros tardíos, no alcanzan para cambiar la tendencia de los malos resultados en el norte de Buenos aires y el sector este del sur de Santa Fe», coincidió a su vez la Bolsa de Comercio de Rosario.
Los mejores valores de la zona núcleo para la soja se dan en Marcos Juárez, San Martín y Belgrano, Santa Fe, donde se llega a entre 34 y 40 quintales por hectárea. Hacia el Este la caída va hasta los 15 quintales por hectárea para las zonas costeras, indicó la entidad rosarina.
A su vez, un distrito como Pergamino, en Buenos Aires, sufre una de las peores campañas de su historia, con 15 a 16 quintales por hectárea de promedio en soja. Las siembras más tardías arrojan hasta 22 quintales. Aquí, el maíz arrojó en promedio 55 quintales por hectárea con el 65% de avance de cosecha, cuando el rinde de indiferencia es de 64 quintales para producción en campos propios.
La zona núcleo norte, que toma una franja de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba fue cosechada en el 50% de su superficie -1,78 millón de hectáreas-, con el rendimiento más alto promedio, de 33 quintales por hectárea y una producción de 5,9 millones de toneladas, señaló la Bolsa porteña en su último Panorama Agrícola Semanal.
Levantada una cuarta parte de la superficie útil de soja -4,5 millones de hectáreas-, la productividad media nacional se ubica en 23,2 quintales por hectárea, indicó la Bolsa. La cifra es un 32,8% menor que la lograda en igual fecha del año pasado.
En rigor, ya hay previsiones extraoficiales que acercan la cosecha de soja argentina a los 35 millones de toneladas, más de 15 millones de hectáreas menos de lo que se calculaba al iniciar la siembra. Hasta el momento se produjeron unos 10,5 millones de toneladas de grano.
La escasez hídrica motivó que la mayoría de los cultivos de soja estén listos antes para ser cosechados, porque «sometió a los lotes» al «punto de marchitez permanente», explicaron desde la Bolsa de Cereales. Esta situación ocurrió «especialmente en el núcleo sur y en el oeste de Buenos Aires», donde las plantas evapotranspiraron más del agua útil que había en el perfil del suelo, por lo que se secaron más rápido y los granos quedaron más livianos.
El factor clave, repetido en varias zonas del país, «es la caída registrada en el peso del grano»: en Pergamino y en Azul, los mil granos de soja pesaron 80 gramos, cuando el promedio es entre 120 y 140 gramos. Los cultivos sometidos a estrés hídrico «dan productividades unitarias aun por debajo de las esperadas inicialmente». Muchos lotes devolvieron 1,6 tonelada de soja por hectárea, por debajo del promedio nacional, se indicó.
Por otra parte, las siembras intermedias, implantadas más tarde en el norte y el centro oeste bonaerense, recuperadas parcialmente por lluvias de fines de enero y febrero, volvieron a disminuir su condición por ausencia de lluvias y altas temperaturas.
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