“Los personajes mayores no son frecuentes en cine o series, aquí se arriesgaron con esta historia entrañable”, dice Mercedes Morán, quien protagoniza junto a Jorge Marrale y Darío Grandinetti “Empieza el baile”, dirigida por Marina Sereseky, sobre una pareja de tango que fue reconocida en el pasado mientras en el presente decide emprender un viaje hasta el pie de la Cordillera de los Andes en busca de respuestas donde develarán miedos, recuerdos y deseos. Dialogamos con Morán y Marrale.
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“Empieza el baile”: una pareja de tangueros a la busca de secretos
Diálogo con Mercedes Morán y Jorge Marrale, protagonistas del film de Marina Sereseky que se ambienta en la Cordillera de los Andes.
Periodista: ¿Cuánto se espejan estos personajes con ustedes mismos?
Jorge Marrale: Inevitablemente uno se basa en la experiencia, porque no se trabaja desde la abstracción. Nos sirven las giras que hicimos como actores para la historia que contamos acá. Vivimos mucho tiempo ese tipo de vida y la historia está servida.
Mercedes Morán: Todos hemos sido promesa de algo, hablábamos con amigos que nosotros somos privilegiados, muchos de los sueños que tuvimos los pudimos llevar a cabo y eso nos permitió abordar estos personajes que están en las antípodas, para poder tener una mirada más piadosa. En esta profesión nos pasa que hemos tomado distintos caminos y destinos, tuvimos suerte y oportunidades dispares, y seguimos conectados con gente que aquello que se prometió no lo pudo conseguir. De cómo es ese sentimiento, de cómo eso te hace vincularte con el otro, habla un poco la película.
P.: ¿Cómo fue el rodaje?
M.M.: Rodamos en pandemia y esta película aborda la muerte de una manera especial, desde un lugar perfecto porque la gente mayor vive con ese fantasma. En ese contexto, rodar fue un bálsamo, me pasaron a buscar a las 6 de la mañana para ir a filmar a la Cordillera y eso después de estar acá encerrados era un milagro. Había equipo español, de Buenos Aires, de Rosario, Mendoza, si a alguno de nosotros tres nos agarraba algo, sonábamos. Si siempre fue un riesgo hacer cine en este caso fue un milagro. Siempre tenían sorpresas en el set para nosotros, el día que Jorge terminaba apareció un grupo joven con aspecto rockero haciendo el tango que Jorge hace en la película.
P.: ¿Cuáles son los temas centrales de la película?
J.M.: La historia es entrañable, con sus secretos que se sostienen, con su tono de comedia con esas cosas de lo pasado que es tan divertido cuando los personajes lo recuerdan. Hay un trío de amigos que va detrás de un sueño, hay algo que sucedió y fueron partícipes amorosos, se eso se congeló en el tiempo y hoy se vuelven a ver casi con la misma energía de antaño. Se muestra como se cuidan y se protegen.
M.M.: Habla de la amistad, de cómo a pesar del tiempo se eligen los amigos, a veces porque se necesita llevar a cabo un deseo, y ellos están para acompañarte. Hay algo como detenido en el tiempo, que ellos se conservan en ese aceite de esa época. También hay un salir del closet, que en ese universo no era nada sencillo.
P.: La historia de personajes mayores no es lo más frecuente de ver...
M.M.: Porque las encuestas y los algoritmos mandan. Pero esta película al menos en España demuestra que interesan estos personajes. Me gusta que haya directoras que hayan atravesado algo así o estén cerca de madres o hermanas que puedan contar cómo es el amor, que no es igual que a los 30, cómo es la amistad, la premura por llevar a cabo algo, cuando ya conquistaste, y lo que queda es muy personal y sin importancia para el resto. Son asuntos que solo se viven a partir de los 50 años.
P.: ¿Cómo lo encaró una directora joven?
M.M.: Siempre que me toca hacer operas primas, aunque no es este el caso, digo que son hombres y mujeres que tienen que resolver algo con la madre, entonces les pido que me presenten a sus mamás así entiendo por dónde quieren ir con su película. Acá la mirada de la directora, una argentina que se fue, que recuerda, tiene ese punto de melancolía exacto para que no sea densa. Es una melancolía dulce.
J.M.: Es juguetona también, ese viaje tiene un destino importante pero mientras lo hacen la pasan bien.
P.: ¿El tango y los paisajes son un atractivo interesante para volver a creer que la Argentina puede ser un país interesante para filmar?
M.M.: A diferencia de otras países cercanos donde se filma mucho, acá por suerte los actores estamos protegidos mas o menos bien con cantidad de horas y días laborables, horas extras, cosa que en otros países no; entonces los productores van a filmar donde les salga más barato, mas allá de mostrar paisajes. Lo más interesante es que una historia de tango no suceda en Buenos Aires, eso es original. Tres tangueros recorriendo a nivel federalista, con ese marco bonito y mucho cuidado de que el paisaje no se transforme en protagonista. Me pareció interesante el riesgo imaginativo de no hacerla transcurrir en la calle Corrientes o en Barracas.

