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Empresarios arrepentidos: ¿empresas cerradas?
OPINIÓN

A esta realidad negativa se le contrapone el que la experiencia muestra que pasado el baño de realidad las organizaciones están dispuestas a trabajar para cambiar, siempre que...
2 - Las personas involucradas se hagan responsables, más aún, sinceramente responsables: sentido de la justicia
El primer paso para regenerar la confianza en y hacia las empresas afectadas es que los empresarios y directivos involucrados se hagan sinceramente responsables de lo acontecido, asumiendo todas las consecuencias. En algún caso será dar un paso al costado para no interferir en el proceso de recreación de la confianza. En otros, será demostrar que se está dispuesto a reparar lo hecho, incluyendo la reparación del daño económico -valga decir que es el menos reparado en Argentina-: si no se repara no hay verdadera justicia. Estas dos actitudes generan fuertes incentivos para que las organizaciones afectadas se revitalicen, y son sólo el punto de partida, indispensable, para la recuperación.
3 - Acciones para la recuperación: la importancia de la integridad
Habiendo aceptado con sinceridad el error cometido y demostrando que se quiere reparar, queda accionar sobre las organizaciones. En primer lugar se debe replantear la relación de las familias dueñas y/o accionistas con la empresa, no debiendo dudar de cambiar los ejes de poder si fuese el caso; esto es, dejar el poder cuando sea necesario. Tiene su lógica: los que la llevan a la crisis de confianza y de valores difícilmente la saquen de la crisis de confianza y de valores.
En segundo lugar, generar transparencia y regenerar confianza a través de nuevos directorios.
Y tercero, definir una política de resarcimiento personal y desde la empresa, para que la justicia sea plena, que será una de las primeras tareas del directorio.
Cuarto: explicitar el pacto de valores sobre el cual se relanza la empresa, asociado a una política de transparencia y de comunicación que aleje a la empresa y a sus directivos de futuros problemas.
Dicho esto, podemos concluir que no estamos ni por asomo ante un escenario de cierres de empresas, salvo que esa sea la querencia de sus dueños o accionistas. Reafirmo esto para destacar que la campaña de alguna dirigencia empresaria acerca de que "si bien es bueno luchar contra la corrupción, puede traer problemas económicos....". Una vez más sería intentar imponer una idea por la doctrina del mal menor y no hacerse cargo. Pero sobre todo, intentar salir de la crisis de valores y de confianza sin preocuparse por recuperar valores ni confianza, tapando lo pasado.
En síntesis, más que temor, me invade la ansiedad de estar ante una gran oportunidad de replantear la manera de hacer negocios, cuyo sentido es el de crear valor económico, social y moral, a través de personas íntegras que son capaces de limitar sus decisiones a los valores personales y organizacionales.
*Profesor Titular Empresa, Sociedad y Economía, IAE Business School - Universidad Austral.


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