“En cinco minutos este papa ya nos conquistó a todos”

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Ciudad del Vaticano Embargados por la emoción y la esperanza de un cambio, miles de latinoamericanos se congregaron ayer en la plaza San Pedro del Vaticano para el primer Angelus de Francisco, el carismático papa argentino que seduce al mundo con su sencillez.

"Es el papa de todos, no es más argentino", afirmóDiego Delfina, un operario argentino de 33 años que vive en Ancona,en medio de un mar de banderas, la mayoría argentinas, pero también de México, Perú, El Salvador, Chile y Brasil. "Espero que cambie muchas cosas en una Iglesia justamente criticada", agregó entre una muchedumbre entusiasta que coreaba"¡Viva el Papa! ¡Viva el Papa!".

Como él, muchos fieles coincidían con esa necesidad de dar nuevos aires a la Iglesia Católica y de acercarla más a los creyentes, especialmente a los más desfavorecidos, de los que el ahora papa siempre ha estado cerca.

"No es que vaya a cambiar la Iglesia, pero la va a refrescar, le va a dar una fuerza nueva", dijo elpadre Francisco, un sacerdote colombiano, vestido con su austero hábito gris de franciscano. "Somos los pobres los que creemos más en la Iglesia, especialmente en Latinoamérica. Los europeos nos evangelizaron y nosotros somos el fruto", agregó agitando una bandera de su país.

La argentinaía Paola Daud, de 40 años, está convencida de que este papa es "lo que le faltaba" a la milenaria institución. "No era esperado pero en cinco minutos conquistó a todos", añadió ante la atenta mirada de sus hijos,FranciscoJesús.

La salida del nuevo pontífice a la ventana del estudio pontificio en el tercer piso del palacio apostólico, que había permanecido cerrada desde el 24 febrero, cuatro días antes de la renuncia de Benedicto XVI, suscitó la primera gran ovación.

"Hermanos y hermanas, buenos días", dijo como en su primera aparición el Papa, apenas una pequeña figura en la lejanía, a los fieles, turistas y curiosos que abarrotan la gran explanada, custodiados por numerosos policías.

En el lenguaje sencillo que lo caracteriza, el Papa habló a los peregrinos de la misericordia y del perdón de Dios, contando anécdotas, y desatando risas de su atento auditorio, aunquepara decepción de muchos, sólo en italiano.

Luego se despidió, pidiéndoles que recen por él y deseándoles unas "buenas tardes y un buen almuerzo" conuna familiaridad inédita para un pontífice.

"Esa simplicidad que tiene el Papa a mí me emociona. Se ve que es una persona que quiere transmitir a la gente la cercanía con su papa", explicósor Luisa, una joven religiosa chilena de la comunidad de Santa Marta. "Necesitábamos un papa que tuviera otro carisma", agregó, destacando la gran cantidad de jóvenes que están "recibiendo bien" a este pontífice. "Los jóvenes son la fuerza de la Iglesia", afirmó.

Los fieles, que empezaron a llenar la plaza desde media mañana, corearon su nombre, Francisco, pero también sus apodos,"Pancho", "Paco" o "Quico", según los países de los que venían.

Aníbal Puetate, un ecuatoriano llegado especialmente para conocer al nuevo papa, expresó su sorpresa de que sea el pontífice quien pida que se rece por él. "Tenemos que empezar por eso para que cambien las cosas y mejore la vida de todos", dijo luciendo un sombrero de paja en el gris mediodía romano.

En esa comunión,cualquier comentario sobre las acusaciones de posible pasividad del hoy papa durante la dictadura militar argentina (1976-1983) se topó con un férreo rechazo de los peregrinos. "Si (el argentino premio Nobel de la Paz 1980 Adolfo) Pérez Esquivel lo desmintió, yo le creo a él. Además, era demasiado joven", afirmóVallina, una rosarina de 52 años instalada en Roma desde hace cuatro, convencida de que "será un gran papa".

Agencia AFP

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