En enero el Banco Central (BCRA) terminó emitiendo casi $860.000 millones. Como para preguntarse por qué los tipos de cambio informales estuvieron al dente, pero lo cierto es que ante la retracción de la demanda de dinero el BCRA se vio obligado a aspirar gran parte de lo emitido. Así la base monetaria cerró el mes con una expansión de menos de $113.000 millones. ¿Cuáles fueron los factores que explican la expansión de la base? En primer lugar, y sin lugar a dudas ya se erige, no solo como un persistente dolor de cabeza para los hacedores de la política monetaria y cambiaria sino como el principal factor de emisión, es el pago de intereses de la deuda remunerada del BCRA. Por este concepto, en enero se emitieron más de $702.000 millones. Un año atrás, exactamente se emitieron solo $116.000 millones por el pago de intereses. Esta diferencia habla a las claras del berenjenal monetario en el que está inmerso el BCRA y por ende el sistema financiero local.
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En enero el BCRA inyectó $113.000 millones (pero emitió más de $860.000 millones)
Entre el pago de intereses y la estrategia de intervención en los mercados de bonos y cambiario, la entidad le pone un piso a la inflación a través de la expansión de la base monetaria encubierta.
Pero además del pago de los intereses, en enero el BCRA, presidido por Miguel Pesce, también continuó haciendo de las suyas, interviniendo en los mercados, principalmente en el de bonos públicos. Así por esta vía inyectó más de $156.000 millones. Por ende, entre intereses y compraventa de bonos hizo una expansión monetaria de cerca de $859.000 millones.
¿Cómo hizo para aspirar gran parte de esta emisión? Por un lado, el mercado de cambios jugó a favor, por decir algo, ya que las ventas netas de reservas implicaron una absorción de más de $32.000 millones con el sector privado y otra de $175.000 millones con el Tesoro. De modo que entre ambos hubo una contracción de $207.000 millones. El sector público además fue contractivo en casi $45.000 millones vinculados seguramente con el pago de intereses de bonos reestructurados en 2020 y al FMI (vía la venta de reservas). Por eso entre estos $45.000 millones aspirados por el concepto Otros más los $175.000 millones vía la venta neta de divisas al Tesoro, el sector público fue un factor de contracción de casi $220.000 millones.
El otro factor que fue dique de contención para la avalancha de pesos fue, nuevamente, la colocación de pasivos remunerados. En esta ocasión fue a través de Pases principalmente dado que por esta vía de absorbieron cerca de $494.000 millones. Mientras que vía Leliq solo se aspiraron $1.100 millones. De no haber sido por la venta de reservas, la necesidad de aspirar más excedentes del mercado vía Pases y/o Leliq hubiera sido mucho mayor. Al respecto, cabe señalar que la deuda remunerada del BCRA, en Pases y Leliq, ya supera los $10,6 billones, de los cuales $2,5 billones son Pases y el resto Letras ($8 billones son Leliq). Semejante deuda remunerada le pone un piso mensual a la emisión y por ende al esfuerzo de absorción monetaria del BCRA, con el consiguiente impacto cambiario e inflacionario en el mediano plazo. En enero, el stock de Pases neto creció en casi $493.000 millones mientras que el de las Leliq en solo $20.600 millones. Por el lado del stock de reservas, el BCRA casi perdió la mitad de lo ganado en diciembre pasado cuando compró casi u$s2.000 millones. El mes pasado, el BCRA vendió u$s192 millones pero las reservas bajaron u$s3.182 millones debido al pago al FMI y otros organismos financieros internacionales por más de u$s4.500 millones. Vale recordar que en diciembre pasado las reservas crecieron en casi u$s6.600 millones debido a las compras del último programa Dólar soja y al desembolso del FMI (u$s3.764 millones).


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